En la educación pública la cifra asciende al 60%, según un informe publicado por profesores e investigadores de la Universidad Austral.
- En Estados Unidos, el programa Principal Pipeline Initiative logró mejoras de +6,22 puntos percentiles en lectura tras tres años de implementación.
- En Canadá, una mejora en la calidad directiva se asocia con entre 0,2 y 0,36 desviaciones estándar en comprensión lectora, equivalentes a medio año o más de aprendizaje adicional.
- En Chile, las escuelas con liderazgo fuerte suman +5 puntos en lectura y aún más si se integran estrategias didácticas conectadas con la vida cotidiana.
“Los datos muestran que cuando el liderazgo se enfoca en lo pedagógico y acompaña a los docentes, los aprendizajes mejoran incluso en las condiciones más difíciles”, explican Assirio y Poenitz.
¿Qué hacen estas escuelas?
El estudio identifica prácticas concretas de las instituciones que logran mejores resultados en alfabetización:
- Fijan metas institucionales claras de lectura y escritura.
- Observan clases, acompañan y retroalimentan la enseñanza.
- Fomentan el trabajo colaborativo docente y el uso compartido de datos.
- Involucran activamente a las familias en la cultura lectora.
«Estas acciones no dependen de grandes presupuestos, sino de una visión clara y compromiso institucional sostenido», ponderaron.
Una oportunidad para el sistema
Los autores subrayan que el reciente Plan Nacional de Alfabetización es una oportunidad valiosa, pero que su éxito dependerá de fortalecer la formación y el rol pedagógico de los equipos directivos.
“La alfabetización no puede quedar librada a la voluntad individual: requiere conducción escolar, tiempo institucional y apoyo continuo”, sostienen.
