La ministra de Seguridad enfrenta obstáculos para asegurar espacios en Buenos Aires y crecen las tensiones con Karina Milei.
Patricia Bullrich atraviesa un momento delicado en su intento por colocar dirigentes propios en las listas de la provincia de Buenos Aires. La secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, rechaza ceder lugares y profundiza la desconfianza hacia figuras políticas con alta proyección.
Un operador libertario de peso en el armado bonaerense señaló que Bullrich tuvo dificultades para garantizarle una banca al ex senador Pablo Walter, un integrante histórico de su círculo. «Los libertarios quieren ir con listas repletas de puros», remarcó.
La situación genera inquietud entre los aliados que acompañaron a Bullrich durante su enfrentamiento con Mauricio Macri. Desde el conurbano surgió la versión de que Diego Valenzuela le solicitó apoyo para que su pareja, la senadora Daniela Reich, accediera a una candidatura nacional. La ministra, sin embargo, priorizó otro objetivo. «Bullrich sólo va a defender el lugar de Gerry Milman», afirmaron fuentes cercanas.
Actualmente, Milman integra el bloque del PRO en Diputados, liderado por Cristian Ritondo. Aunque Ritondo se esfuerza por mantener unido al espacio, Milman quedó marginado de las reuniones estratégicas del macrismo bonaerense. Su situación se agravó tras verse involucrado en la investigación por el atentado contra Cristina Kirchner, a raíz de un presunto diálogo comprometedor con dos colaboradoras.
La falta de apoyo interno también se reflejó en Santa Fe. Gabriel Chumpitaz anunció, junto a Verónica Razzini, que dejarán el bloque de Ritondo el 1° de mayo. Aunque Chumpitaz explicó su decisión con intenciones de competir por la intendencia de Rosario en 2027, en su entorno señalan que Bullrich no logró asegurarle un lugar como convencional constituyente.
Dentro del PRO, los seguidores de Bullrich reconocen que su líder ya no cuenta con el respaldo de Macri y que su influencia en el gobierno nacional resulta limitada. «Patricia no puede cobrar como aliada metiendo a los suyos porque ella ya está adentro», explicó con resignación un dirigente cercano.
Bullrich trasladó su malestar hacia Karina Milei tras el fracaso electoral en Santa Fe. «No sabe nada de política», lanzó la ministra, según trascendió entre allegados.
En paralelo, en el Senado se difundió el rumor de que Bullrich intentó convencer a Natalia Gadano para incorporarse a las filas libertarias. La senadora por Santa Cruz rechazó el ofrecimiento, a pesar de los recursos y promesas de proyección política que le habrían ofrecido.
La relación previa de Gadano con el PRO, a través de su ex cuñado Alex Campbell, habría alentado a Bullrich a intentar sumarla a su disputa interna. La jugada provocó una reacción inmediata del gobernador Claudio Vidal y generó advertencias a la ministra desde la Casa Rosada.
La influencia de Bullrich varía según la jurisdicción. En Buenos Aires no logró imponer a sus candidatos, mientras que en la Legislatura porteña ubicó a Juan Pablo Arenaza en el quinto lugar de la lista. «A Bullrich no la suben o la bajan según el tiempo sino que le abren la cancha o no según el espacio», definió un alto dirigente libertario. «Para la provincia de Buenos Aires no le están dejando meter a nadie pero para la Legislatura porteña puso al quinto, o sea, quedó en mitad de tabla», añadió, usando un lenguaje futbolero.
Bullrich también enfrenta tensiones internas y especulaciones sobre una posible candidatura a senadora por la Ciudad de Buenos Aires, una idea que ella misma resiste. «Ella cree que, en última instancia, podría ser testimonial y volver al ministerio, pero está difícil», señalaron en su entorno.
