La Legislatura porteña aprobó una reforma impulsada por Jorge Macri que incorpora penas de hasta dos meses de prisión, eleva las multas y amplía las facultades de control de la Policía de la Ciudad.
Con el respaldo de una amplia mayoría legislativa, la ciudad de Buenos Aires avanzó en una modificación del Código Contravencional que busca reforzar las medidas contra los denominados trapitos y limpiavidrios. La nueva normativa, impulsada por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, habilita detenciones de entre 10 días y dos meses, incrementa las sanciones económicas y establece responsabilidades para clubes y entidades relacionadas con estas prácticas.
La Ley 6961 obtuvo 36 votos afirmativos y fue consensuada entre representantes de distintos espacios políticos. A partir de su implementación, tanto el Gobierno porteño como la Policía de la Ciudad contarán con mayores herramientas para intervenir frente a situaciones de «apropiación indebida del espacio público» y extorsión a vecinos, especialmente durante eventos masivos y en la vía pública.
Tras la aprobación de la iniciativa, Macri celebró la medida a través de sus redes sociales con un mensaje contundente: “Si sos trapito, te meto preso. Aprobamos una ley para meter presos a estos delincuentes que se creen dueños de la calle y viven de extorsionar a la gente de bien. Ley y orden”.
El mandatario también difundió un video con testimonios de ciudadanos afectados e imágenes vinculadas a la actividad de los cuidacoches. Allí marcó diferencias con administraciones anteriores, que únicamente contemplaban multas como castigo. “Dejaron que esta mafia se apropiara de las calles. Dejaron que una banda de extorsionadores decidiera dónde podías estacionar. Ya no hay más advertencia. ¿Sos trapito? Te meto preso», afirmó.
Según datos oficiales, entre mayo de 2025 y mayo de 2026 se registraron 13.149 contravenciones relacionadas con estas conductas. Para el jefe de Gobierno, el esquema previo resultaba ineficaz debido a que las multas eran, en la práctica, imposibles de cobrar. “¿Cuánto le importa una multa a un trapito? Se le ríen en la cara a la Policía”, sostuvo, al tiempo que definió la reforma como una política de “tolerancia cero” frente a estas actividades.
El texto aprobado argumenta que el régimen sancionatorio vigente había demostrado ser insuficiente para desalentar la reincidencia. En ese sentido, la nueva legislación diferencia entre quienes incurren ocasionalmente en estas conductas y aquellos que organizan o coordinan el cobro ilegal en la vía pública. Además, incorpora agravantes para situaciones que involucren intimidación, reiteración de la conducta o aprovechamiento de condiciones de vulnerabilidad, con el objetivo de fortalecer la convivencia urbana y prevenir nuevos casos de extorsión.
