La petrolera británica, a través de su socio brasileño Raízen, inició un proceso de venta de su red de estaciones y refinería en Argentina y al mismo tiempo avanzó en su salida de proyectos offshore en Colombia, donde cedió su participación a Ecopetrol.
Shell atraviesa una reconfiguración estratégica en la región. En Argentina, su operación de downstream está bajo control de Raízen, la sociedad conformada por Cosan y Shell plc. El grupo brasileño, que posee el 44 % de la empresa y enfrenta tensiones financieras en su país de origen, abrió un proceso de venta de los activos locales, incluida la refinería de Dock Sud y la red de hasta 700 estaciones de servicio.
Según trascendió, el banco BTG Pactual coordina la licitación y Vitol figura entre los principales interesados. El trader global de energía y commodities, que ya administra la operación de downstream de Shell en Australia, evalúa desembolsar entre u$s 1.000 millones y u$s 1.500 millones por la compra.
Raízen justificó la decisión por la falta de sinergias con su negocio en Brasil y por las restricciones para girar dividendos desde el mercado argentino. La salida se discute desde fines de 2024, cuando los inversores cuestionaron a Cosan por el endeudamiento derivado de la adquisición de la minera Vale. JP Morgan realizó una valuación de los activos antes de definir los pasos a seguir.
En este contexto, otras compañías como Trafigura y Glencore también aparecieron en el radar. Trafigura, bajo la marca Puma Energy, ya cuenta en el país con 400 estaciones y una red de agro, además de infraestructura en Bahía Blanca y Campana. Por su parte, Vitol posee una red de más de 10.000 estaciones de servicio en el mundo y comercializa 7,2 millones de barriles por día.
Mientras tanto, Shell avanza con un retiro parcial en Colombia. La Superintendencia de Industria y Comercio informó que Shell EP Offshore Ventures Limited presentó la devolución del 50 % de su participación en los contratos COL-5, Purple Angel y Fuerte Sur a Ecopetrol. La autoridad explicó que se trata del “inicio de un procedimiento de autorización de una integración empresarial”.
La petrolera británica ya había intentado vender su participación en 2024 sin éxito y, en consecuencia, Ecopetrol conservará esos contratos de manera gratuita, tal como lo prevé el Acuerdo de Operación Conjunta. La Agencia Nacional de Hidrocarburos señaló que la salida de Shell apenas impactará en el sector porque su presencia representaba solo el 1 % del mercado de exploración.
Las razones del retiro se relacionan con la baja rentabilidad del gas descubierto en aguas profundas del Caribe. La infraestructura necesaria para llevar el recurso hasta los centros de consumo incluye gasoductos submarinos y plantas en tierra firme, inversiones que Shell consideró excesivas. La compañía decidió concentrar su capital en otros activos fuera del país, aunque mantendrá en Colombia su negocio de lubricantes y combustibles a través de Biomax.
Los bloques COL-5, Purple Angel y Fuerte Sur habían sido presentados como descubrimientos clave desde 2015, con el pozo Kronos, y en 2017 con el hallazgo de Purple Angel. Hoy, esa promesa queda en manos exclusivas de Ecopetrol.
Shell, que nació en 1907 de la fusión de Royal Dutch y Shell Transport and Trading, encara así un rediseño profundo de su presencia en Sudamérica. En Argentina se desprende de su negocio de downstream y en Colombia reduce su participación en exploración offshore, pero mantiene su marca en combustibles y lubricantes en ambos países.
