La disputa por el futuro de Manuel Adorni tendrá una semana decisiva en el Congreso, donde Diputados y el Senado analizarán pedidos de interpelación que podrían derivar en la primera remoción de un jefe de Gabinete desde la creación de la figura. El martes, la oposición intentará abrir el recinto para avanzar con los planteos contra el ministro coordinador, mientras que el jueves la Cámara Alta debatirá una iniciativa impulsada por el peronismo para que se presente y enfrente una eventual moción de censura. La Libertad Avanza (LLA) buscará contener el impacto político sobre el funcionario, cuestionado por las explicaciones sobre su evolución patrimonial y sus respuestas ante los legisladores.
En la Cámara baja, los bloques opositores formalizaron un pedido de sesión para el 23 de junio, aunque todavía no fue convocada oficialmente. En esa jornada se prevé el tratamiento de dos pedidos de interpelación contra el jefe de Gabinete y cuatro solicitudes de informes.
Los números para alcanzar el quórum todavía están en discusión. Algunas estimaciones ubicaban a la oposición cerca de los 120 diputados, mientras que otros cálculos indicaban que aún necesitarían alrededor de 15 voluntades para llegar a los 129 requeridos. Desde sectores cercanos al oficialismo creen que sus adversarios no cuentan con los apoyos suficientes.
Las adhesiones al pedido de sesión anticipan la presencia de Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, la Coalición Cívica, Encuentro Federal y parte de Provincias Unidas. También podrían sumarse Álvaro González y Marcela Pagano, ambos con posiciones críticas hacia la administración de Javier Milei.
La diputada de Defendamos Córdoba, Natalia De la Sota, confirmó que ocupará su banca para impulsar la interpelación y acompañar una eventual moción de censura. «El asunto es suficientemente grave y serio como para que algunos cambien de posición o se hagan los desentendidos. La sociedad merece claridad y coherencia», expresó.
Dentro de la oposición reconocen que la definición del Senado puede modificar el escenario en la Cámara baja. Un legislador admitió que todavía analizan «cómo impacta lo del Senado: si incentiva o le da excusa a algunos ‘blandos’ como el Pro, para poder decir ‘no dan quorum en Diputados, porque, total, del otro lado se encargarán'».
A diferencia del clima que se vive en la Cámara Alta, donde la presión contra el jefe de Gabinete es más fuerte, en el bloque del PRO de Diputados aseguran que todavía no existe una postura cerrada. Algo similar ocurre en la Unión Cívica Radical (UCR), donde sostienen: «No se decidió. Están esperando que renuncie».
Otros espacios aliados ya anticiparon sus movimientos. «Vamos a dar quorum y votar interpelación. Censura, ya veremos», afirmó el diputado del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) Eduardo Falcone.
El comportamiento de los bloques provinciales será clave. «El que lo quiera sacar, es funcional al Gobierno. Hay que dejarlo que siga limando», sostuvo en reserva un representante provincial.
Aunque LLA podría evitar una convocatoria inmediata a Adorni, el oficialismo tendrá nuevamente al recinto como escenario de disputa. En paralelo, avanza el tratamiento del pago a dos fondos denominados «buitres» por un total de U$S 171 millones, una iniciativa que cuenta con media sanción del Senado y debe aprobarse antes del 30 de junio.
El escenario en el Senado
La sesión prevista para el jueves incluirá convenios internacionales con Estados Unidos, Ucrania, Mercosur, Chile y Colombia, además de acuerdos diplomáticos, pliegos judiciales y el proyecto de ley de Hojarasca, que ya cuenta con aprobación inicial de Diputados.
El temario incorporó también el pedido del interbloque Popular para interpelar a Adorni con una posible moción de censura. Desde el peronismo aseguran contar con los votos necesarios para obligar al jefe de Gabinete a concurrir al recinto.
En La Libertad Avanza intentan encontrar una salida institucional para frenar el avance opositor. Dentro del bloque sostienen que la interpelación debería tratarse sobre tablas y requeriría una mayoría especial. «Todos consideramos que tiene que ser por dos tercios», señalaron desde el oficialismo.
La postura genera tensión interna porque la propia jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, había planteado que el mecanismo podía avanzar con mayoría absoluta. «Si se vota la interpelación, puede hacerse antes o después del informe, según lo que se acuerde; es un artículo operativo de la Constitución (101) y requiere mayoría absoluta», había explicado.
En el oficialismo admiten que buscarán volver a discutir el tema en una nueva reunión parlamentaria antes de la sesión. «Es para aclarar eso», señalaron.
Si la interpelación prospera, Adorni deberá presentarse siete días después de aprobada, coincidiendo con la fecha prevista para su informe de gestión ante el Senado. En ese caso, la exposición dejaría de ser un trámite institucional y pasaría a estar atravesada por las preguntas sobre las irregularidades patrimoniales que generaron el conflicto.
La situación mantiene en alerta a Javier Milei y Karina Milei, quienes continúan respaldando al jefe de Gabinete pese al desgaste político. En ese contexto, el Presidente designó al diputado Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial, una función que Adorni había concentrado desde el inicio de la gestión.
El movimiento abrió interrogantes sobre el futuro del funcionario, aunque desde el entorno presidencial insisten en que cuenta con respaldo. Milei incluso volvió a mostrarlo públicamente durante el acto por el Día de la Bandera. En la Casa Rosada sostienen que, si el Congreso lo removiera, el mandatario podría volver a nombrarlo.
