Los mandatarios no cesan en sus disputas que terminó con la revocación de la visa de varios dirigentes del gigante latinoamericano.
El vínculo entre Donald Trump y Luiz Inacio Lula da Silva no ha sido el mejor en sus respectivos retornos al poder ejecutivo. Entre idas y vueltas, la relación de los mandatarios sumó un nuevo capitulo cuando el presidente de Brasil calificó al magnte de «Irresponsable” e “inaceptable», luego que suspendiera la visa del ministro de Justicia, Ricardo Lewandowski.
Este tipo de penalizaciones se dan en el marco de una disputa abierta y con foco comercial entre ambos países. Ya sufrieron ese tipo de “penalización” otros jueces del Supremo Tribunal Federal, como son los casos del actual presidente del máximo organismo judicial Luis Roberto Barroso. Unos días atrás también se le aplicó el veto al ministro de Salud, Alexandre Padilha, a su mujer y a su hija de 10 años.
Detras de todo esto aparece la figura de Eduardo Bolsonaro, hijo del ex presidente y actual diputado de su país a pesar de no vivir en el. En el caso de los vetos, como los aumentos en los aranceles del 50% impuestos desde la Casa Rosada, cuentan con un trabajo detras realizado por el dirigente de la ultraderecha brasileña.
En ese contexto se inscribe el paso siguiente a dar por la administración republicana. Según declaró Trump: “Como presidente de los EE.UU, enfrentaré a las naciones que atacan nuestras increíbles empresas de tecnología con impuestos digitales, con legislación sobre servicios digitales y reglamentación de los mercados, todas medidas proyectadas para perjudicar o discriminar la tecnología de nuestro país”
«Las big techs no son nuestro patrimonio. Y somos un país soberano, que tenemos constitución y legislación. Quien quiera entrar en nuestro territorio, tendrá que acogerse a nuestras normas” reivindicó Lula da Silva.
A pesar de todos estos movimientos, aseguran que Donald Trump está enfocado en la guerra de Ucrania y la guerra comercial con China y la cuestión brasileña aparece en un segundo plano. Por otra parte, las tensiones no deberían de romper las relaciones entre países que cuentan con participación empresaria de por medio.
