La Hermana concreta un proyecto humanista con personas de la comunidad LGBT+, pobres y trabajadores nómades de circos. El fallecido Santo Padre seguía su trabajo de cerca, inclusive la visitó en más de una oportunidad en barrios carenciados de las afueras de Roma.
Una religiosa de 81 años logró saltearse el protocolo de seguridad dispuesto por el Vaticano para la despedida del papa Francisco, con el objetivo de poder brindarle un último adiós. Según quedó registrado por las cámaras, la mujer se acercó hasta el féretro -al que solo podían acceder cardenales y obispos- y se puso a rezar, visiblemente emocionada.
¿Quién es y cuál era su relación con Jorge Bergoglio?
Quien representó una de las imágenes más conmovedoras de la jornada fue la hermana Genevieve Jeanningros, sobrina de la monja francesa Leonie Duquet, que junto a otra monja, Alice Dumon, fueron secuestradas y desaparecidas durante la última dictadura cívico militar en un operativo de espionaje y secuestro del que participó el represor Alfredo Astiz.
La hermana Genevieve, que desde hace algunos años vive y trabaja en Ostia, cerca de Roma, siguió de cerca los juicios que se hicieron contra los dictadores latinoamericanos del Plan Cóndor en Italia, en los que ella participó como testigo.
En agosto del año pasado, Francisco se reunió con Jeanningros en la comunidad a la que ella pertenece, que está ubicada en el barrio romano de Ostia. Se trata de las Pequeñas Hermanas de Jesús de Charles de Foucauld, que
El Papa la apodaba «enfant terrible», reconociendo su carácter fuerte y su incansable labor por los más desposeídos.
