Se estima que no se llega a una fusión entre La Libertad Avanza y el PRO por la influencia de Santiago Caputo, Karina Milei y Nicolás Posse. Mientras el Presidente afianza su vínculo con la ministra de Seguridad.
A pesar de todas las especulaciones, en las últimas horas se fue desvaneciendo la hipótesis de que el presidente Javier Milei y el ex presidente Mauricio Macri llevaran a cabo una reunión y definieran una estrategia para gobernar a la par de cara a los meses duros que se aproximan. Sin embargo, a pesar de que Milei volvió anoche de Corrientes y Macri regresaba de veranerar en su casa del country Cumelén, en Villa La Angostura, no se concretó ni una llamada telefónica.
Es que la posibilidad de un acuerdo político alrededor de la administración del Estado, que el propio mandatario había legitimado desde Roma -cuando promovió la salida de Osvaldo Giordano de la ANSES y de Flavia Royón de Minería- se vió truncado por el equipo de extrema confianza del mandatario: Su hermana Karina Milei y Santiago Caputo, el asesor más influyente del Ejecutivo. Caputo acompaña a Milei desde hace un tiempo y cuando desembarcaron en la Casa Rosada fue de gran ayuda.
El ex presidente conoce la devoción del economista libertario hacia su mano derecha. Sabe que el presidente avaló que su hermana Karina y su amigo Caputo rechazaran que Cristian Ritondo se quede con la presidencia de la Cámara baja.
Macri también conoce al jefe de Gabinete, Nicolás Posse, un funcionario sin experiencia política y una influencia que nunca tuvo en su trayectoria privada.
Milei ha actuado (no solo dicho) en función de la premisa de que él no viene a negociar nada ni con nadie, sino a cumplir con una misión. Por lo tanto, solo parece haber lugar para que el macrismo pueda tener, en el mejor de los casos, un estatus más parecido al de Puerto Rico con Estados Unidos, que el de una asociación de estados soberanos. La perspectiva de una alianza parlamentaria, sin muchos márgenes de autonomía o independencia ni derecho a veto para la suma de otros miembros, asoma de esta manera como la derivación más natural.
“Si a Milei le va bien, a nosotros nos quedaría ser los socios minoritarios, en el mejor de los casos, o empleados sin muchos derechos laborales, en el peor. Y si al “Loco” le va mal, nos aniquila. No es fácil la decisión porque nuestro votante mayoritariamente se fue con Milei y, por ahora, lo sigue bancando. Nuestra identidad y nuestro futuro como fuerza política están en juego”, admite un dirigente del Pro.
“Eso va a fluir solo, las cosas fluyen solas”, dijo anoche el presidente sobre una hipotética fusión del PRO y el Ejecutivo. Solo resta esperar algún tipo de comunicación entre Milei y Macri, sin que eso implique algún tipo de acuerdo.
“Ya no pedimos por Ritondo”, señalaron desde el entorno del ex presidente. Es que no brindaría una buena imagen que el fundador del PRO, que se postula para quedarse de nuevo con la presidencia, se rechazado por LLA en un acuerdo político.
Es por esto que las conversaciones Milei-Macri corren el riesgo de terminar en una coalición parlamentaria insuficiente, ya que ni siquiera cuando todos los integrantes de ambos espacios adhirieran, el Gobierno no tendría los números suficientes para tratar y aprobar leyes en el Congreso. Por eso mismo, adquiere más volumen probabilístico que la negociación hacia un acuerdo se convierta en una trampa para el macrismo y el resto del sistema o en una mera herramienta ganatiempo.
Milei, que detesta la política, aunque la practica sin descanso y, tal vez sin conciencia, ha sido obligado a admitir (lo que no implica asumir) que necesita mayor volumen o base de sustentación política.
Mientras tanto, al Gobierno se le está complicando designar las autoridades que le faltan en varios cargos políticos. Hasta la propia ANSES se encuentra huérfana después de que despidieran a Giordano. Podría ocupar ese lugar Mariano de los Heros -un técnico sin antecedentes en el sector público-, Manuel Passaglia, el ex intendente de San Nicolás y uno de los primeros jefes comunales en pronunciarse el año pasado por Bullrich en la interna del PRO. Emergió, además, el nombre de Julio Garro, para ocupar el área de Deportes. Garro responde a Macri.
En cuanto al ministerio de Capital Humano que lidera Sandra Pettovello, una funcionaria muy cercana a Milei, crece el rumor de que la relación con los hermanos De la Torre –Pablo está a cargo del área social- no es buena. Joaquín, ex ministro de gobierno provincial y ex intendente de San Miguel, sonó en las últimas horas como potencial reemplazo. Aunque desde el entorno de De la Torre y funcionarios de Capital Humano rechazaron esas ideas. “Una operación para desgastar el vínculo”, aseguraron.
En este contexto, abundan las críticas a la toma de decisiones por parte del Ejecutivo. Como es el caso de Carlos Torrendel, el secretario de Educación, está molesto por algunos malentendidos internos originados desde la Casa Rosada.
Poder calmar las aguas y tender puentes dentro del gobierno y con otros espacios es lo que Bullrich quiere lograr desde que ingresó a la gestión para hacerse cargo de la seguridad. El vínculo que fue armando con Milei es cada vez más fuerte y ya no le interesa ni continuar con la presidencia del PRO.
Tal es así que el fin de semana, la funcionaria viajará a Estados Unidos por invitación del presidente: participará de un evento republicano. La ministra está convencida de que, a pesar de la crisis, de la severidad del ajuste económico y de la falta de resortes políticos en torno a la gestión, más tarde que temprano, Milei tendrá éxito y ella busca estar posicionada como una ministra clave cuando eso suceda.
