El espacio del centro avanza con la idea de consolidar una alternativa política opuesta tanto a Javier Milei como al kirchnerismo. Mientras algunos dirigentes, como Schiaretti y Randazzo, rechazan cualquier posibilidad de alianza con Cristina Fernández de Kirchner, otros buscan un enfoque más flexible que permita una convivencia con los K. Con reuniones semanales y un continuo cruce de posturas, todos coinciden en que el objetivo es construir una oposición a Milei, pero también una opción diferente al kirchnerismo, sin certezas sobre el rumbo final de esta alianza en formación
Las conversaciones continúan activas y constantes. Diversos actores analizan y debaten cuál es el objetivo común hacia el cual desean dirigirse. Dentro del espacio opositor de centro, el panorama se presenta como una gran nube donde los límites no son claros y los diálogos evolucionan con el paso del tiempo. En este contexto, algunas imágenes van marcando hitos en el trayecto hacia las elecciones de 2025.
Para muchos, el 2025 se percibe como una etapa intermedia. Según ha detallado Infobae en otras ocasiones, el peronismo cordobés, representado por Martín Llaryora y el exgobernador Juan Schiaretti, busca avanzar en la conformación de un frente político con representación en distintas provincias. Sin embargo, el objetivo no es emprender una campaña de alcance nacional, ya que esto podría debilitar a todos los involucrados.
La fotografía más reciente de este proceso tiene como protagonistas al gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, y al exmandatario salteño Juan Manuel Urtubey. Ambos mantuvieron un encuentro en el Panal, la sede de Gobierno de Córdoba. Durante la reunión, que incluyó un café, coincidieron nuevamente en la importancia de trabajar en un proyecto con enfoque federal, priorizando una construcción desde el interior hacia el conurbano y proponiendo un recambio en los liderazgos actuales.
La razón detrás de estas dinámicas es la lógica de la gestión. Gobernadores como Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Ignacio Torres (Chubut) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) no ven sentido en posicionarse como los arquitectos de un frente de centro, especialmente cuando, después de varios desacuerdos, han logrado mantener una relación cordial con la Casa Rosada. En este contexto, enfrentarse a Javier Milei no sería beneficioso para ninguno de ellos en este momento.
Antes de que termine el año, los dirigentes cordobeses tienen previsto presentar un partido a nivel nacional. Su intención es realizar este anuncio en diciembre y cerrar el 2024 con una clara señal sobre la dirección que planean seguir. «En cada provincia habrá matices y diferencias. No se puede aplicar la misma táctica en todos los lugares. Cada región tendrá su propia estrategia y, a medida que se acerque el 2027, se formará una estructura más amplia«, expresó uno de los principales referentes del proyecto político en marcha.
Llaryora, por su parte, se enfrenta al desafío de equilibrar su relación con Milei, pero al mismo tiempo sabe que no puede permanecer estático en su provincia, dado que su objetivo final es construir una candidatura presidencial. Aunque no lo hará público, este es uno de sus proyectos clave para los próximos tres años.
En cuanto a Urtubey, no ha tomado una decisión definitiva sobre postularse como candidato a senador nacional por Salta el próximo año. No está completamente convencido de ingresar al ámbito legislativo, pero sí se compromete a trabajar en la construcción del frente político en curso, el cual representa su espacio desde que dejó la gobernación de su provincia.
Aunque Horacio Rodríguez Larreta no apareció en ninguna imagen, sí publicó una carta abierta en la que criticó uno de los puntos más débiles del gobierno nacional y del Presidente. «Nuestros compatriotas lo eligieron para gobernar el país, no para dividirnos, no para insultar a quienes no comparten sus ideas, no para difundir mensajes de odio en las redes sociales», expresó el exjefe de Gobierno porteño.
Rodríguez Larreta centró su crítica en “los efectos de su violencia discursiva” y destacó la cantidad de insultos que han afectado la convivencia democrática. “Desde que asumió la presidencia, usted ha utilizado 32 términos para insultar y descalificar a personas e instituciones… ¡en 2173 ocasiones! solo a través de su cuenta en la red social X”, señaló. El ex candidato presidencial del PRO es uno de los principales actores en la construcción de un nuevo frente político.
Recientemente, Rodríguez Larreta se reunió con el intendente de Tigre, Julio Zamora, quien es una de las figuras clave del proyecto político en la provincia de Buenos Aires, un territorio históricamente hostil para los intentos de consolidar un espacio de centro en los últimos años. El tigrense ha recibido en su municipio a figuras como Schiaretti, Facundo Manes y Martín Guzmán, rostros visibles de una nueva articulación.
Zamora participó en una imagen simbólica que le permitió dejar claro su distanciamiento del kirchnerismo más duro. Se trató de una reunión en torno a una mesa de café, donde se discutieron estrategias para formar una alternativa anti-K en la provincia de Buenos Aires. Estuvieron presentes el ex intendente de Hurlingham, “Juanchi” Zabaleta; el dirigente platense del MUP Federico Martelli; y los intendentes Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Guillermo Britos (Chivilcoy).
Estos dirigentes buscan consolidarse como la base bonaerense del frente federal de centro. Este esquema es observado con cautela por algunos intendentes del conurbano que han dejado de participar en los encuentros más cercanos al kirchnerismo. Es posible que, por esta razón, desde esa región se valore la idea de que si Axel Kicillof no avanza con fuerza en la disputa de poder con Cristina y Máximo Kirchner, los intendentes que están apostando por él, como Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada), Juan José Mussi (Berazategui), Gustavo Barrera (Villa Gesell) y Fabián Cagliardi (Berisso), terminen uniendo fuerzas con este nuevo armado de centro.
Martelli, quien fue parte del Grupo Callao, actualmente forma parte de la Red Federal Peronista. Este espacio está compuesto por figuras como Facundo Moyano, Cecilia Gómez Mirada, Fernando Gril, Leandro “Quico” Busatto, entre otros, quienes provienen de diversas regiones del interior del país. Todos comparten una postura crítica hacia el kirchnerismo y están comprometidos con la tan esperada renovación del peronismo. La mayoría de estos dirigentes respaldaron la candidatura de Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, para presidir el Partido Justicialista.
Schiaretti es uno de los principales promotores de la construcción de este espacio de centro. Su trabajo se orienta a expandir la estructura que él y Florencio Randazzo habían empezado el año pasado. Este proyecto tiene un paralelo en una parte del bloque Hacemos Coalición Federal, que lidera Miguel Pichetto. Dentro de este bloque se encuentran figuras como Oscar Agost Carreño (PRO), Margarita Stolbizer (GEN), los socialistas Esteban Paulón y Mónica Fein, y los legisladores cordobeses que responden a Llaryora y Schiaretti, como Emilio Monzó y Nicolás Massot.
Todos estos nombres comparten una visión común respecto a la construcción política que buscan: crear un frente que se oponga a Javier Milei, ubicándose en un punto intermedio que evite los extremos del kirchnerismo y La Libertad Avanza. La comunicación entre estos dirigentes es constante, y las discusiones sobre cómo posicionarse frente al kirchnerismo son una parte fundamental de sus intercambios.
“Hay que dirigirse al electorado menos progresista del kirchnerismo, pero no a sus dirigentes”, reflexionó uno de los miembros del espacio. En esta línea se encuentran figuras como Massot, Monzó y Diego Bossio, otro de los dirigentes del peronismo que también trabaja por construir consensos en este espacio del medio. Bossio, ex titular de la ANSES, fue parte de la fórmula presidencial Schiaretti-Randazzo en las últimas elecciones.
Menos kirchnerismo, más peronismo federal. Así se perfila la estrategia, aunque al mismo tiempo reconocen la posibilidad de coexistir con los kirchneristas. «Hay que conducirlos, no tirarlos por la ventana«, afirmó un dirigente del interior, consciente de que en las provincias la influencia del kirchnerismo más radicalizado es “marginal”.
Este debate interno atraviesa al espacio de centro. Existe una línea más dura, representada por Schiaretti y Randazzo, que no ve ninguna viabilidad en un acuerdo con Cristina Fernández de Kirchner. Para ellos, el espacio de la exmandataria terminará acotado y concentrado, pero firme, en la provincia de Buenos Aires.
Por otro lado, hay una línea más flexible, donde los dirigentes abogan por “hacer menos antikirchnerismo” y concentrarse en construir un bloque opositor a Javier Milei. “No hay grises. O eres oposición, o eres oficialismo. O estás con Milei o en contra de Milei”, afirmó un dirigente peronista con experiencia.
Cada semana trae consigo nuevas reuniones, fotos para mostrar y señales claras de que el punto común entre estos actores es posicionarse como oposición a Milei, pero también como una alternativa distinta al kirchnerismo. Con esta lógica, están impulsando el crecimiento de esta idea. “Todos hablan con todos”, se escucha decir en las diversas ramas de este espacio político aún disperso. Todos empujan hacia el centro, sin tener certeza sobre cuál será su destino final.
