Por un senador, fracasó el debate en el que debían renovarse las autoridades de la Cámara alta. Al faltazo de Unión por la Patria se le sumó el de dos senadores por Santa Cruz, quienes desde la semana pasada amenazaban con ausentarse del debate. El fracaso pone sobre la mesa la debilidad que atraviesa el oficialismo.
El Senado, en crisis
El fracaso de la sesión pone sobre la mesa que, a un año de haber asumido como titular del Senado, Villarruel no lo domina como antes. Lejos quedó esa mayoría de 39 senadores que supo construir a comienzos de su mandato, en la que reunió a todos los bloques, salvo Unión por la Patria, para doblegarlos al momento de la conformación de las comisiones.
Un año después, la bancada oficialista cuenta con un senador menos: Francisco Paoltroni, que fue eyectado tras cuestionar al asesor presidencial Santiago Caputo, por promover el pliego de Ariel Lijo para la Corte Suprema de Justicia. Y a esto se le suma que, de ese grupo de 39 senadores, uno fue expulsado por el cuerpo. Se trata del entrerriano Edgardo Kueider, quien fue detenido en Paraguay con más de US$ 200.000 sin declarar. Esa banca quedó en manos de la camporista Stefanía Cora. Así, UP quedó a tan solo tres senadores del quórum propio.
Con el faltazo de los santacruceños Natalio Gadano y José Carambia quedó a las claras que el «grupo de los 39» ya no existe. Y que los bloques dialoguistas son cada vez menos.
Al mismo tiempo, la vice se encuentra cada vez más alejada del presidente Javier Milei. Y, quienes la frecuentan, aseguran que está cada vez “más aislada y mal asesorada”.
Al Y ni hablar de la última sesión, que se celebró el último jueves, en la que la UCR, que supo ser cercana a la vice, se partió en dos ante la votación de la comisión $LIBRA que, por llamados a último momento desde Casa Rosada, fue desactivada.
Conclusión, la sesión preparatoria se celebra ante un Senado completamente golpeado institucionalmente, con una oposición hiperfragmentada y carente de liderazgos.
Es en este contexto que este lunes el oficialismo, que reúne apenas seis de las 72 bancas, deberá elegir a sus autoridades. Todo indica que la línea de sucesión y la mesa de autoridades se mantendrán tal cual están, salvo la Secretaría Administrativa que, hasta la fecha está en manos de María Laura Izzo. Pero que, tras haberse distanciado de la vice por diferencias irreconciliables en la gestión, sería reemplazada por uno de sus asesores más cercanos, Emilio Viramonte, cónsul honorario de Suecia y Dinamarca en Córdoba.
En tanto, el resto de las autoridades seguirían en pie. Esto es: Bartolomé Abdala como presidente Provisional; Silvia Sapag como vicepresidenta; Carolina Losada como vicepresidenta primera; Alejandra Vigo como vicepresidenta segunda. Mientras que Agustín Giustinian seguiría siendo el secretario Parlamentario; Lucas Clark prosecretario Administrativo; Dolores Martínez prosecretaria Parlamentaria; y Manuel Chavarría prosecretario de Coordinación Operativa.
“Vamos con el esquema de renovación de la mesa de autoridades tal como está. Vamos a ver qué sale”, dijeron altas fuentes del Senado, que miran con desconfianza al peronismo: “Cuando huelen sangre quieren que mueras desangrado, no es que te van a tirar una curita. Entonces, es difícil”.
Como fuere, este lunes a las 16, Villarruel deberá someterse a una nueva prueba de fuego en la previa al inicio del segundo año parlamentario de los libertarios.
