Lentamente y con gestos concretos el Gobernador de la provincia le dio señales a Cristina Fenández de que está dispuesto a negociar ciertos aspectos de los temas claves del conflicto. Ricardo Casal y Juan Carlos Paggi continúan siendo “intocables” para el Gobernador. La intervención de Ferrobaires y el repliegue de la campaña presidencial.
Fue en los últimos días que comenzó a observarse un cambio en la actitud del Gobernador bonaerense en pos de conservar su buen vínculo con la Presidenta. Sobre el inicio de la semana pasada el enfrentamiento tomaba calor con el anuncio de Scioli sobre la reforma de la Ley Electoral de cara a la reunión partidaria del viernes en Sierra de los Padres.
Pero ya sobre el jueves el mandatario habría iniciado el repliegue de su embestida en las primeras horas cuando se le informó que si no retiraba de la Autopista La Plata Buenos Aires los carteles que lo impulsaban como candidato a la presidencia, Cristina Fernández no asistiría a la inauguración del Estadio Único.
Con los carteles retirados la Presidenta concurrió al acto que debido a la ausencia de discursos le permitió dialogar con Scioli a lo largo de todo el espectáculo. A la mañana siguiente el mandatario provincial daría el próximo paso para intentar contentar y contener la ofensiva de los ultra k contra su gobierno.
El pedido de renuncia de los15 jefes más importantes de la bonaerense es sencillamente una señal al gobierno nacional de que Scioli está dispuesto a ceder en ciertas cosas pero que no entregará las preciadas cabezas de Ricardo Casal y Juan Carlos Paggi. Además, con las nuevas designaciones queda segundo al mando Hugo Matzkin referenciado con León Arslanián, cuya figura cobra cada vez más fuerza ya que se sabe es favorito de Cristina Fernández y Nilda Garré.
Así todo la puja por la cartera de Seguridad de la provincia parece ser seguirá adelante y el recambio de gran parte de la cúpula de la bonaerense sería insuficiente para las aspiraciones de la Casa Rosada.
Por otra parte, el otro frente de batalla que desató el oficialismo nacional tiene que ver con el respaldo K que se le ha dado a Martín Sabbatella para que compita en una eventual colectora con Daniel Scioli. La idea original de los dirigentes del PJ bonaerense, que se veían amenazados por la posible utilización de estas listas, era emitir una proclama en contra de ellas en la reunión de Sierra de los Padres, cosa que finalmente no sucedió. El tema no se trató.
En cuanto a la idea de reformar la ley electoral aparentemente se habría logrado el consenso del kirchnerismo duro que le permitirá al oficialismo avanzar con una postura unificada puertas adentro de la Legislatura bonaerense.
Por último, la decisión de intervenir Ferrobaires y colocar al frente a Antonio Maltana ex directivo de Ferrocarriles Argentinos y hombre del ministro Julio De Vido también responde a esta puja interna. Tras el choque de trenes De Vido declaró en los medios que al Gobierno nacional no le cabían responsabilidades por el tema sino que la empresa dependía de la provincia.
En esta ocasión, a diferencia de otras oportunidades al gobernador no le importó reconocer que la responsabilidad de lo sucedido con Ferrobaires le cabía a la Provincia, más bien a un área que estaba bajo la órbita de su mano derecha, Alberto Pérez. Hasta ahora así están las cosas, todo indica que Scioli va en tren de calmar las aguas en un conflicto que lleva más de un mes sin descanso.
