Docentes, judiciales, médicos y estatales lanzaron una escalada de paros con pocos antecedentes. Los intendentes del Conurbano temen que el gobernador ceda a las demandas salariales y luego se disparen como cascada reclamos similares en sus municipios. La complicadísima situación económica.
El gobernador Daniel Scioli, en apenas ocho meses al mando de la provincia más habitada del país, ya está sufriendo una inusitada embestida gremial.
Docentes, trabajadores judiciales, estatales de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de la provincia de Buenos Aires, realizaron un paro de actividades por reclamos salariales. La protesta fue con movilizaciones a la Casa de la Provincia y luego a Plaza de Mayo. El gremio de los médicos (Cicop), en tanto, también paró en los 77 hospitales de la provincia.
Scioli, quien ha mantenido una prudencia extrema durante todo esta escalada, desde Lomas de Zamora, anunció que “le pedí a los ministros que exploren las distintas alternativas posibles dentro de los equilibrios”, y advirtió: “Muchas veces hay que elegir entre lo ideal y lo posible”.
Es que los docentes rechazan la oferta de aumentar los salarios un 7% que hizo la gobernación, que ya sufre un déficit que distintas estimaciones privadas ubican por encima de los 5.000 millones de pesos. Este es el problema central, con los envíos de remesas desde la nación acotados y semejante déficit, el gobierno bonaerense no cuenta con recursos para afrontar todas las demandas salariales.
DOCENTES
Los sindicatos de docentes SUTEBA, FEB, SADOP (privados), UDA, AMET, UPCN y Udocba, fueron quienes convocaron al paro. Reclaman una recomposición salarial del 20 por ciento, pero el gobierno bonaerense les ofreció una mejora del 7 por ciento argumentando que esa suma contemplaba el movimiento inflacionario anual.
Los gremios rechazaron esa oferta a la que calificaron como una suma en negro, ya que según afirman las cifras no serían remunerativas ni bonificables y no incrementarían el salario básico. De no llegarse a un acuerdo, el Frente Gremial Docente volvería a llamar al paro.
JUDICIALES Y ATE
Tanto los trabajadores judiciales como los estatales agremiados en ATE, no recibieron el ofrecimiento formal del Ejecutivo del 7 por ciento del incremento salarial que sí recibieron los docentes. En respuesta, se sumaron al paro docente y por lo tanto, no hubo actividad en los juzgados bonaerense y se resintió la atención al público en varias áreas de la administración pública provincial.
Los trabajadores de ATE también reclaman “en defensa del Instituto de Previsión Social ante la presentación del gobierno provincial para armonizar la caja jubilatoria bonaerense con la nacional” a través de un proyecto de ley que expuso Rafael Perelmiter, ministro de Economía de la Provincia, ante legisladores bonaerenses.
MÉDICOS
Por su parte, los médicos de los hospitales públicos iniciaron un paro de 24 horas reclamando un aumento salarial del 25 por ciento. La Cicop, que ya paró 4 veces en lo que va del mes, requiere el pase a planta permanente de 1200 becarios profesionales y de más de 6 mil becarios no profesionales.
El ministro de Salud de la Provincia, Claudio Zin, dijo que desde el “Estado” no se van a quedar de brazos cruzados ante esta medida de fuerza que en su opinión responde a “intereses políticos”, sino que arbitrarán “todos los medios para evaluar la legitimidad de estos paros, que suman 59 días en el último año y medio”.
UPCN
El titular de la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), Carlos Quintana, adelantó que su gremio parará por completo el lunes 25 y que se sumará a la huelga de 48 horas de los docentes de la semana que viene.
LA PREOCUPACIÓN DE LOS INTENDENTES
Conciente que el conflicto más costoso en términos políticos es el docente –unos 5 millones de chicos deberán quedarse en sus casa-, tras encabezar en Lomas de Zamora un acto junto al intendente Jorge Rossi –acorralado por denuncias de coimas-, Scioli afirmó a la prensa que “la educación es un tema central, todos saben cuánto invirtió la Provincia, yo sé que todos merecen ganar más y trabajamos para que eso pueda ocurrir, pero en este marco de conversaciones ojalá que podamos avanzar. Yo trabajo para que en la Provincia todos avancen y nadie quede atrás”, afirmó.
Sin embargo, más allá de las demostraciones de buena voluntad, el creciente conflicto gremial pende como una espada sobre la cabeza de los intendentes, que temen que el gobernador ceda a los reclamos. Si esto sucede, de inmediato se dispararían pedidos de aumentos similares en sus municipios, la mayoría con las finanzas tan castigadas como la provincia.
Además, se dispara este conflicto justo cuando desde el gobierno nacional –acuciado por sus propios problemas de caja- se ha congelado todo envío de dinero para obras y otras cuestiones. “Antes cada vez que ibas a la Casa Rosada algo te llevabas, ahora te palmean la espalda y te dicen seguí con lo tuyo que vas bien”, afirmó un destacado intendente bonaerense.
