El radical todavía no quiere anunciar que se baja de la pelea presidencial. Va a esperar el desenlace de las conversaciones entre Alfonsín y De Narváez. Aspira a ser la prenda de unidad en un frente de centro y moderado, algo que –según cree- el hijo del ex presidente no puede garantizar por su estrecha relación con el Gen y el socialismo.
Desde Mendoza, el senador Ernesto Sanz sigue atentamente los pasos de su rival presidencial en la UCR, el diputado Ricardo Alfonsín. A pesar de haber abandonado la pelea en la interna partidaria, el legislador mantendrá su candidatura.
Sanz dejó trascender que dentro de 15 días tomará una dedición definitiva. Quiere aguardar lo que pueda suceder con Alfonsín y sus conversaciones con De Narváez. La coyuntura le permitirá definir si participa o no de las elecciones primarias, abiertas y simultáneas del 14 de agosto.
El mendocino es uno de los radicales que aceptaría una alianza con el Peronismo Federal o el PRO. Cree que es la única manera de hacerle frente al kirchnerismo. Quiere un acuerdo de centro, moderado, y aspira a ser la prenda de unión en ese espacio. En su hipótesis, Alfonsín no es el indicado para esa tarea y pregona esa idea a quien quiera escucharla. También considera que el GEN y el socialismo presionarán al hijo del ex presidente.
Además, Sanz apuesta a las fuerzas extrapartidarias para una alianza amplia. Sabe que Alfonsín cuenta con la confianza puertas adentro del partido. De todas maneras, sus márgenes de maniobra son escasos.
