Cuando me veo y toco yo, Juan sin Nada no más ayer, y hoy Juan con Todo, y hoy con todo, vuelvo los ojos, miro, me veo y toco y me pregunto cómo ha podido ser. NICOLÁS GUILLÉN.
Por Alberto Carbone, profesor Coordinador de Historia de laUniversidad Nacional de José C. Paz
La gigantesca marcha transformadora que empecinadamente está conduciendo hoy la Presidenta de la Nación, es una ola de energía que paso a paso trasciende los avatares que fueron sucediéndose al cabo de ocho años y va contagiando voluntades, compromisos y actitudes.
Yo sé muy bien que con respecto a los comicios locales, cada cual posee explicaciones ocasionales y subjetivas que con el correr de los días se irán instalando en la sociedad civil con más o menos racionalidad. Estoy seguro que nadie de los derrotados, cree a ciencia cierta que merece el resultado de las urnas. Pero sé positivamente, que en sus fueron íntimos, todos hacen o harán un análisis y quizá sin exponerlo a viva voz, encontrarán la causa de este desaguisado.
Yo, de todas formas, a manera de testimonio desapasionado, me animo a opinar con franqueza, a postular un humilde descifrado de este fracaso después de doce largos años.
Me parece sencillamente, que después de más de un decenio, todo gobierno debe tener un proyecto a mediano y largo plazo armado y desarrollándose que no sea sólo la pretensión de la eternidad en el cargo.
Sobre todo cuando en el frente nacional, surge como evidente un camino concreto a desarrollar, que está directamente ligado con un cambio de paradigma social, económico y político.
Pocas veces en la historia nacional, un gobierno se ha puesto al frente de postulado tan inmenso. Pocas oportunidades han tenido los representantes políticos locales de participar e influir en los cambios más transcendentes que se están produciendo.
Un cambio de paradigma, una nueva visión del complejo social y político, que instala su esfuerzo en el trabajo de solidificar la inclusión social, demanda directamente sobre la acción convencida, activa y revolucionaria de cualquier gobierno local que se sienta parte de estos postulados.
No hemos visto en San Martín, lamentablemente ese esfuerzo, esa convicción, ni siquiera ese debate, tan necesario como imprescindible para instalar el cambio con raíces profundas.
Esta tarea, si está verdaderamente comprometida la dirigencia local, debería trasladarse a la acción directa sobre los actores inmediatos y comprometidos.
La gestión local, deambuló sobre las necesidades del modelo que se ha elegido consolidar en la Nación, navegó sobre la cresta de la ola de los acuerdos políticos coyunturales, respiró del oxigeno garantizado por sostenerse en estado de quietud sobre un mar agitado y finalmente, se hundió hasta el ahogo.
El Distrito que nos corresponde, del cual somos parte, no merece tener como posee, más de ciento cincuenta mil personas en estado de pobreza. Habría que haber recurrido a las diversas opciones que ofrece el Estado para garantizar en forma armónica un crecimiento de la dignidad social. No se puede esperar que llueva el maná del cielo si ni siquiera creemos con honestidad en que esa posibilidad sea viable.
Un Distrito inmenso existe detrás de las zonas céntricas. El San Martín profundo, como dijeron algunos, la pobreza indigna para hablar objetivamente. Me gustaría responderle a un candidato que dijo: “Esto ha sido una batalla de una guerra que vamos a seguir librando de cara al futuro”, pero no voy a hacer leña del árbol caído. Sólo me interesa dejar aclarado que la única batalla en la deberíamos estar comprometidos, todos los sanmartinenses, tiene que ver con la lucha por la unidad, por la igualdad de oportunidades, por la inclusión definitiva en la sociedad de todos los sanmartinenses.
Como verá, elegí no decir nada sobre “K”. Sólo transmitirle el deseo que creo debe ser de todos los vecinos con sentido común: El futuro del Distrito, depende exclusivamente de la confianza que deposita el vecino en el proyecto comunal, cuando observa que tiene en él un espacio de participación y de crecimiento con dignidad. Cuando “Juan sin Nada, se mira y toca, y ve que puede ser Juan con Todo”.
