El Presidente firmó este martes el decreto para que se vaya al Regimiento de Granaderos a Caballo, alegando plásticas justificaciones, como la posibilidad de que sea «objeto de hechos ilicitos», citando los casos de 1963 y 1965. Descendientes de Manuelita Rosas, donante del sable en 1896, intentan iniciar acciones legales.
Este martes 3 de Febrero de 2026, día significativo si los hay en la historia Argentina, Javier Milei ha decidido -una vez más- agregarle una página negra, con la firma del Decreto 81/2026.
El mismo sentencia lo que ya se ha hablado en estos días: el traslado del Sable Corvo del General San Martín desde el Museo Histórico Nacional hasta el Regimiento de Granaderos a Caballo.
Lo que parece ser un detalle menor administrativo, es una decisión política fatal: Llevar uno de los elementos más representativos de nuestra historia de ser visitado por cientos de miles de personas a estar oculto entre cuatro paredes.
El decreto tiene una justificación jurídica totalmente plástica. La Presidencia justifica que el sable está en peligro en un hecho sucedido hace más de 60 años: los hurtos de 1963 y 1965 que cometió la Juventud Peronista.
Según Milei, «pusieron de manifiesto la necesidad de adoptar medidas orientadas a fortalecer su protección, seguridad y adecuado resguardo institucional».
La afirmación es cierta. Pues, luego de los hurtos el sable efectivamente fue custodiado en el Regimiento de Granaderos, hasta que Cristina Fernández de Kirchner lo llevó al Museo, considerando -lógicamente- que ese peligro ya estaba caducado. Incluso, por las dudas, la entonces Presidenta le colocó guardia de granaderos constante, lo que hace que el Sable esté totalmente custodiado.
Según el Jefe de Gabinete del Ministerio de Defensa, Guillermo Madero, en una nota que publicó en Infobae, ese gesto histórico de Cristina significó «separar a San Martín de su condición de militar y a sus emblemas del ámbito natural de las Fuerzas Armadas».
SIN EMBARGO, SIGNIFICÓ RESPETAR LA DECISIÓN DE SUS POSEEDORES LEGALES EN 1896.
Como es sabido, José de San Martín donó su sable, en su testamento, a Juan Manuel de Rosas. Este, en su propio testamento, se lo entregó a su amigo Juan Nepomuceno Terrero. Tras el fallecimiento de Terrero, el sable quedó en manos por herencia de su hijo Máximo Terrero, quien también era esposo de la hija de Rosas, Manuelita.
Máximo y Manuelita decidieron, en 1896, donar el sable corbo al Estado Argentino, luego de que el entonces director del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza, los convenciera de que por su valor histórico el mismo debería estar a la vista de los argentinos.
Allí permaneció desde 1897 hasta los mencionados secuestros efectuados por la Juventud Peronista y el posterior traslado del Sable al Regimiento de Granaderos a Caballo.
Ese dialogo y decisión de sus poseedores privados es la que Cristina Fernández de Kirchner intentó respetar al trasladar nuevamente el Sable al MHN. Pues, en pleno siglo XXI, la Argentina no está sumergida en el contexto de violencia política de la década del 60.
Es lógico que alguien como Milei, que no puede superar la disputa capitalismo-comunismo, haya tenido que traer un argumento de 1965 para tomar una decisión política en 2026.
QUÉ SE ESTÁ HACIENDO PARA QUE EL SABLE QUEDE EN EL MHN.
Candelaria Domínguez, descendiente de Manuelita Rosas, bajó una nota publicada en la revista Anfibia, contó como está poniendo en pie de guerra a todos los familiares que pueda para iniciar una acción colectiva contra el traslado.
En la interpretación de Candelaria, que seguramente formará parte de alguna presentación, esa donación hecha al Estado Argentino en 1896 tenía una carga para quien aceptaba la entrega. Esa carga sería que el Sable permanezca en el Museo.
«Al fin mi esposo, con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido en donar a la Nación argentina este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del sable del libertador debiera ver en el seno del país que libertó. Mandaremos también dos objetos históricos que pensamos serán de valor para el Museo Histórico Nacional«, dice en la carta enviada por Manuelita para la donación del sable en ese entonces.
Con el patrocinio del ex Canciller Rafael Bielsa, la familia presentó una medida cautelar con la que se pretende frenar el traslado que está previsto para el sábado. Los próximos días serán determinantes, si bien no parece tener buen puerto el argumento legal utilizado.

