El técnico de la Argentina enseñó diferentes dibujos tácticos; para jugar con Brasil ensayó un 5-3-2 y un 4-3-2-1. Se viene la revancha.
No se ata a ningún esquema, aunque el equilibrio es el eje de cada uno de sus dibujos tácticos, de sus actos. Con esa idea, el técnico Alejandro Sabella desanda el ciclo al frente de la selección. El pensamiento del entrenador no se modifica, no se mueve, no cambia según la jerarquía de los protagonistas, que pueden ser las estrellas que juegan en el exterior o los futbolistas del medio local, que se esfuerzan para ser parte de las convocatorias para las eliminatorias. El encuentro desquite con Brasil, por el Superclásico de las Américas, que se jugará desde las 21.45, en Resistencia, enseña la elasticidad de conceptos, las alternativas que le gusta ensayar a Sabella cuando tiene la oportunidad de trabajar, o cuando las urgencias lo ponen en un aprieto.
La necesidad de una victoria -en la ida la Argentina cayó 2-1- empuja a tener un mayor protagonismo, y aunque las características ofensivas o defensivas se reflejan en los intérpretes y no en los sistemas tácticos, la posibilidad de arriesgar con un doble enlace -Montillo y Juan Manuel Martínez- para abastecer a Hernán Barcos no suena descabellada. Y hay un detalle que no debería pasar inadvertido, y se desprende de las declaraciones que realizaron algunos jugadores. "La idea es hacer un partido diferente, haciéndonos más protagonistas", comentó Maxi Rodríguez; "Cuando uno juega de local, cambia la mentalidad. Es increíble, pero eso siempre pasa. Nos vamos a parar más adelante en la cancha y estamos confiados en que podemos darlo vuelta", enfatizó Pablo Guiñazú.
El delantero Hernán Barcos, que al igual que Guiñazú juega en el fútbol de Brasil, también se refirió a las diferencias que podrían producirse respecto al primer encuentro, en el que Brasil dominó la posesión de la pelota, aunque provocando poco riesgo sobre el arco de Ustari. "Tendremos que salir a proponer, así que buscaremos ser más protagonistas. Debemos atacarlos, que es lo que más les duele a ellos. La clave sería pararnos más adelante en la cancha, pero esa es una decisión que debe tomar el entrenador", resaltó el goleador de Palmeiras.
Para el nuevo capítulo frente a Brasil, Sabella no confirmó el esquema y tampoco a los intérpretes, aunque las incógnitas, según los movimientos que realizó ayer el grupo en el predio de la AFA, en Ezeiza, se ajustan a dos nombres: Lisandro López y Walter Montillo; de esos dos apellidos se desprenden las variables tácticas: repetir el 5-3-2 o ajustar un 4-3-2-1. "El primer defensor es un delantero y el primer delantero es defensor. Con la famosa línea de cinco llegamos bien. Y Brasil es uno de esos equipos que, con espacios, son muy difíciles de contener", expresó el técnico, durante la presentación del encuentro.
Hace dos semanas, en Goiania, Sabella le dio rodaje a uno de sus sistemas fetiches: 5-3-2; el mismo que le brindó satisfacciones con Estudiantes, cuando los platenses, bajo su órbita, participaban de la Copa Libertadores o la Sudamericana. Las características del rival, las dimensiones de la cancha, los temores por un resultado abultado en contra que desvirtue las posibilidades en la revancha, fomentar un clima adverso antes de la doble jornadas por las eliminatorias, situaciones que el técnico atendió para no perder el equilibrio, esa virtud que pondera para el fútbol como para la vida.
En la última doble jornada de las eliminatorias, el técnico no se apartó del 4-3-3, un dibujo que sedujo y fue vistoso para recibir a Paraguay y resultó sorpresivo para jugar en Perú; en el ciclo también hubo espacio para el 4-4-2. Ahora, el debate es entre un esquema viejo y conocido (5-3-2) y otro, en teoría, con una dosis de mayor audacia (4-3-2-1). Lo que no entra en discusión es la elasticidad y la apertura de mente que refleja Sabella para darles forma a sus equipos.
FUENTE: Cancha Llena
