Los radicales bonaerenses reunió a sus intendentes para ordenar la estructura partidaria y proyectar 2027, con la posibilidad de presentar un candidato propio a la Gobernación y el despliegue territorial como principal carta de negociación
La UCR bonaerense busca recuperar protagonismo y comenzó a ordenar su estructura territorial con la mira puesta en 2027. La nueva conducción del partido reunió a sus intendentes en el Comité Provincia y planteó la necesidad de coordinar el trabajo con concejales, consejeros escolares y militantes de los 135 distritos. El armado también funciona como antesala de una discusión que todavía no tiene resolución: qué hará el radicalismo frente al acercamiento entre el PRO y La Libertad Avanza.
El encuentro fue parte de una serie de movimientos destinados a reconstruir la estructura partidaria y fortalecer la unidad interna. La conducción radical pretende volver a poner en funcionamiento áreas que hoy aparecen dispersas y aprovechar su presencia territorial para recuperar competitividad electoral.
La estrategia tiene un horizonte claro, aunque todavía no define alianzas. La UCR postergará hasta 2027 la decisión sobre el frente electoral que integrará. El PRO busca convencer al radicalismo de sumarse a una coalición amplia junto con los libertarios para disputar la provincia al peronismo. En principio, los radicales tampoco proyectan una competencia en soledad, aunque todavía no hay una definición sobre qué camino tomarán. A nivel nacional y en la Ciudad de Buenos Aires, en cambio, la conducción mantiene la idea de diferenciarse tanto del kirchnerismo como del mileísmo.
Durante la reunión, Emiliano Balbín, presidente del Comité Provincia de la UCR bonaerense, puso el foco en la reconstrucción partidaria. “el objetivo central será consolidar la unidad del partido”, sostuvo, y agregó que “si logramos consolidarla como herramienta, y establecemos una agenda común, este partido sin dudas está en condiciones, no solo de tener candidatos en los 135 distritos, sino también su propio candidato a Gobernador”.
Balbín estuvo acompañado por los integrantes de la Mesa Ejecutiva partidaria Josefina Mendoza, Matías Civale y Adriana Ginnobili, quienes participaron de la convocatoria a los intendentes. Allí, la dirigencia presentó el esquema de trabajo para la nueva etapa: “Buscaremos transformar el despliegue territorial del partido en un motor político coordinado, para ofrecer respuestas concretas a las demandas históricas de los vecinos de la Provincia”, plantearon.
La territorialidad como carta de presentación
Para la conducción radical, la presencia territorial constituye uno de sus principales activos de cara a la próxima disputa electoral. El desafío es convertir esa estructura, que incluye intendentes y dirigentes locales, en una herramienta política coordinada.
Balbín insistió ante los jefes comunales en ese punto y remarcó que “No es un eslogan, sino una realidad cotidiana. Sobre todo los intendentes, en sus pueblos, pueden dar fe de que el radicalismo sigue vivo en sus militantes y en los miles de vecinos que todavía nos eligen para que le gestionemos sus ciudades”.
La idea es que esa presencia en los municipios permita al partido recuperar capacidad de competencia mientras se posterga la discusión sobre las alianzas de 2027. La conducción busca llegar a ese momento con una estructura fortalecida y con mayor margen para negociar su lugar en el escenario electoral bonaerense.
En ese marco, Balbín también presentó las “prioridades inmediatas de la agenda radical”, entre las que ubicó “la atención a la crisis del IOMA, la emergencia sanitaria, el deterioro de la infraestructura vial y el impacto de fenómenos climáticos, como el fenómeno de El Niño que se avecina”.
