El conjunto de Marcelo Gallardo visitó Chile para enfrentar al Colo Colo y lo derrotó por 2 a 1 en un partido muy parejo, por lo que los tres puntos que ubican a River en la primera posición del grupo son valiosísimos.
El Millo no tuvo su mejor noche en cuanto a funcionamiento, algo que le viene sucediendo a menudo, pero sigue firme en la Copa Libertadores, ganó sus tres encuentros y, salvo una catástrofe, se postula para los octavos de final.
Los dirigidos por el Muñeco se enfrentaron a un buen rival, que quizás lo sorprendió, y le dominó gran parte del partido no por la posesión de pelota sino que por las claras ocasiones que tuvo para marcar el primer tanto.
El encuentro se abrió por un gran error de Omar Carabalí, el arquero de Colo Colo que ingresó desde el banco por la lesión del arquero titular, quien dejó bollando la pelota y Matías Suárez aprovechó para convertir el 1 a 0.
En el mejor momento del Millo, cuando el conjunto chileno no podía hacer pie tras el duro golpe, Barco agarró la pelota fuera del área y a colocar puso la pelota en la escuadra para ampliar el marcador a falta de seis minutos, contando los de agregado (4).
Ya en el final, perdido por perdido, con el apoyo de su gente el local atacó y descontó de la mano de Lucero, ex Vélez, en recompensa por las claras ocasiones de gol que tuvo a lo largo del partido.
River está en un momento en el que cualquier rival le hace el partido parejo y hasta algunas veces es más dominado de lo que tiene pensado, pero los resultados están de su lado por la jerarquía del plantel, a pesar de la sequía de Julián Álvarez.
Por la historia de Gallardo dirigiendo al Millo, desde 2014, esto sorprende pero no es ilógico. Es decir: siempre dominó y estuvo a la altura de los mejores equipos del continente pero luego de más de siete años, puede tener bajones puesto que cualquier contrincante toma a River como una final y tomarle la mano al funcionamiento tras tanto tiempo es lógico.
