El jefe del bloque del PRO alertó sobre el impacto institucional del caso y sostuvo que el debate corre riesgo de perder profundidad en medio de tensiones y presiones mediáticas.
El jefe del bloque del PRO en Diputados, Cristian Ritondo, volvió a referirse a la situación que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y puso el foco en la exposición prevista en el Congreso. Para el dirigente opositor el encuentro podría derivar en un espectáculo político. «Va a ser un show y eso no ayuda para nada», advirtió, en medio de un contexto marcado por la presión mediática y el impacto en la opinión pública.
Según analizó Ritondo, las denuncias han erosionado la imagen del Gobierno nacional y que la discusión parlamentaria debería enfocarse en esclarecer los hechos. Sin embargo, consideró que el clima actual anticipa un intercambio cargado de acusaciones cruzadas.
En relación a cómo abordar la situación, fue enfático: «Cuando hay estos temas, hay que ir lo más rápido posible a la justicia para aclarar la situación. Esto se debe resolver en el ámbito judicial». Al mismo tiempo, dejó en claro que el PRO buscará evitar involucrarse en dinámicas que desvirtúen el debate y reafirmó la postura de su espacio de actuar con responsabilidad institucional.
El diputado también remarcó el efecto negativo que tuvo el tema en la opinión pública. «Sin duda, este tema y la repercusión que tuvo en los medios ha perjudicado a la imagen del Gobierno. No es mi opinión aislada; lo dicen todas las encuestadoras», señaló. En esa línea, agregó que los sondeos difundidos diariamente reflejan un deterioro sostenido en la valoración del oficialismo. «No es que uno encargue estudios especialmente; las encuestas están en todos los medios«, indicó en declaraciones al programa No vale arrugar.
Respecto a la decisión del presidente, Javier Milei, de sostener a Adorni en su cargo, Ritondo evitó cuestionamientos directos, aunque dejó una reflexión: «El presidente es quien designa o remueve funcionarios. Si el presidente sostiene a Adorni, tendrá sus razones». Aun así, subrayó que cualquier determinación de ese tipo debería estar respaldada por «fundamentos sólidos», teniendo en cuenta el impacto en la percepción social y la presión de la opinión pública.
La citación del jefe de Gabinete al Congreso, prevista para el 29 de abril, es vista por Ritondo como una oportunidad que podría desaprovecharse. «Las preguntas del PRO tienen que ver con el funcionamiento de las leyes y las decisiones de Gobierno, pero temo que el debate termine en acusaciones cruzadas», expresó. Y concluyó con una advertencia sobre el tono que podría adquirir la sesión: «No creo que ayude para nada decir cuál peor sos vos que por lo que me acusas a mí. Me parece que eso, en general, no sirve, no contribuye ni a la calidad democrática, ni a la calidad del funcionamiento del Congreso y lleva a un debate a lo peor, no a lo mejor de la política».
