Seis grandes entidades financieras internacionales recomendaron reducir la exposición a la deuda argentina. Los informes mencionaron reservas netas negativas, dudas sobre la liquidación del agro y la continuidad del cepo cambiario como factores que elevan el riesgo.
Un grupo de importantes bancos internacionales aconsejó a sus clientes vender bonos argentinos y reducir posiciones en la deuda del país. Los informes reflejaron inquietud sobre la capacidad de la Argentina para sostener su esquema financiero en el corto plazo.
Los reportes provinieron de analistas del Citigroup, JPMorgan Chase, Bank of America, Barclays, Wells Fargo y BofA Securities. Las seis entidades coincidieron en un punto central: Argentina aparece entre los mercados emergentes más vulnerables ante un cambio en el clima financiero internacional.
En los documentos apareció una advertencia común. Los analistas señalaron que los activos argentinos ofrecieron fuertes ganancias en los últimos meses. Sin embargo, el nuevo escenario global expuso fragilidades estructurales. Por ese motivo recomendaron tomar utilidades y esperar una mayor claridad antes de volver a aumentar posiciones.
El informe más comentado llegó desde Bank of America. El documento incluyó una indicación concreta para los inversores: «Close position in GD35». La sugerencia apuntó al bono argentino con vencimiento en 2035. El análisis sostuvo que gran parte del rendimiento potencial ya se materializó.
Los bancos también observaron el aumento reciente del riesgo país. Ese indicador reflejó la percepción de mayor peligro para la deuda soberana y complicó el objetivo oficial de recuperar el acceso al financiamiento externo.
Otro punto crítico surgió en la situación de las reservas del Banco Central. La autoridad monetaria informó un nivel de reservas brutas superior a los 46.000 millones de dólares. Sin embargo, los analistas descontaron compromisos como swaps, encajes bancarios y otras obligaciones. Tras ese cálculo, las reservas netas continuaron en terreno negativo y rondaron los 15.000 millones de dólares.
En los informes apareció además una discusión que circuló entre operadores del mercado. Algunos analistas restaron cerca de 6.000 millones de dólares vinculados a reservas en oro cuya ubicación no resultó clara en los registros públicos. Esa interpretación agravó el diagnóstico sobre la fragilidad externa del Banco Central.
Las entidades también observaron el frente cambiario. Los reportes remarcaron que el país mantiene restricciones a la circulación de capitales. Para los grandes fondos internacionales, la permanencia del cepo cambiario impide considerar a la Argentina como un destino seguro para nuevas inversiones.
En paralelo, surgió una incógnita clave sobre el ingreso de divisas del sector agroexportador. Los bancos analizaron la próxima cosecha y plantearon una duda: si los productores aceptarán vender dólares con el actual tipo de cambio. La respuesta a esa pregunta influirá en la disponibilidad de moneda extranjera durante los próximos meses.
El debate incluyó además el reclamo histórico del sector agroindustrial por una baja de retenciones. Los informes indicaron que el Gobierno carece de margen fiscal para reducir ese tributo, lo que podría afectar la velocidad de liquidación de la cosecha.
Los reportes sumaron otros factores de riesgo en el plano local. Los analistas mencionaron conflictos sociales, cierres de empresas y un posible deterioro de la popularidad del presidente Javier Milei. Según esa lectura, el escenario político también influye en la percepción de los inversores.
El contexto internacional agregó presión. El Tesoro de Estados Unidos anunció medidas orientadas a reducir la liquidez en dólares dentro del sistema financiero global. Ese giro suele afectar el flujo de capitales hacia activos de mayor riesgo.
Para la Argentina el impacto potencial resulta mayor. El esquema financiero del Gobierno depende en gran parte del ingreso de capitales externos y del respaldo político de la administración estadounidense. Un cambio en ese clima podría limitar el financiamiento disponible para el país.
