La selección consiguió una heroica clasificación a la semifinal de la Copa del Mundo en Qatar 2022. Tras un infartante partido que se definió en los penales. Fue 2-2 en el global ante Países Bajos, que logró una remontada al final de los noventa. La prórroga fue frenética y la tanda desde los 11 pasos tuvieron a un Dibu Martínez estelar que se volvió a vestir de héroe como frente a Colombia en la Copa América de Brasil en 2021. Se viene Croacia, que limpió a Brasil del fixture mundialista, también por penales.
Me siento en el computador a escribir con las pulsaciones reacomodándose, más tranquilo. Qué emocionante fue el partido de cuartos de final, bah en realidad los dos primeros encuentros que definieron a los semifinalistas del próximo martes. Primero Croacia que sabe de prórrogas —lleva 5 de 6 en cotejos mundialistas por esta vía, 3 en Rusia y 2 en Qatar— eliminó a Brasil por penales y celebró de la mano de un Modric enorme, esperando por su rival.
Lo de Argentina fue una montaña rusa emocional, un entramado de dominio, manejo, aguante, desesperación y angustia. El equipo de Scaloni pecaba de ansiedad en medio de su asfixiante presión bien alta. Varias aproximaciones sin precisión en área rival, pero con pre-aviso de que pronto llegaría la estocada. Noppert sacó un par y la defensa cumplía con su labor, pero el Sr. Messi frotó la lámpara una vez más y van… y se empezaba a destrabar la historia. Nuestro «10» recibió una pelota en tres cuartos de cancha y lanzó un formidable pase al vacío entre las piernas de Aké. Nahuel Molina metió una diagonal tras una larga corrida por banda derecha, recibió el balón, anticipó a la marca del «ogro naranja» Van Dijk y definió de puntín para abrir la cuenta y estallar la euforia del Lusail vestido de celeste y blanco.
That passing line wasn’t even there from the tactical camera angle.
Scandalous from Leo Messi. pic.twitter.com/CUh73t1fNy
— Caño Football (@CanoFootball) December 9, 2022
En la segunda mitad los neerlandeses pusieron algo más de fútbol y una pizca de ímpetu en busca del empate; inquietaron parcialmente a una zaga argentina que entendió el partido y con solidez, alejaba el peligro de su arco. Pero el encuentro fue tomando temperatura y lo aprovechó Argentina en un contragolpe para ampliar la cuenta.
Acuña desbordó por la banda izquierda, arrastró doble marca y entró un metro al área, probó algo que no hizo en el primer tiempo, freno y enganche hacia adentro, allí fue derribado por Dumfries tras pasar de largo. El juez Mateu Lahoz —de pésimo partido— sancionó un claro penal y Leo lo cambió por gol con una gran ejecución al palo izquierdo en el minuto 73.

Obtuvo una ventaja apreciable para entretener el balón y jugar con la angustia del tiempo naranja. Lo logró pero se fue retrayendo peligrosamente en el campo y a falta de ocho minutos, comenzó a padecer los bochazos al área como frente a Australia. Las torres neerlandesas (el equipo más alto de la Copa, promedio 1,84 mts) se jugaban sus últimas fichas por la vía aérea, la defensa argentina que sacó casi todas, se durmió cerca del final, cuando empezaba a coleccionar otra victoria luchada pero justa. Así encontraron el descuento, Berghuis recibió en la banda derecha, envió el enésimo centro al corazón del área y apareció Weghorst anticipando a la zaga, cabezazo nítido, cruzado, de pique al piso y al fondo, ante la impotencia del estirón estéril de Dibu en el minuto 83.
Si no se sufre no vale – Temporada 1 capítulo 2
Sobrevolaban los fantasmas como hacía seis días atrás, peleando contra el espíritu de Diego, entre las nubes qatarís. El cotejo se le escapó de las manos al árbitro como harina entre sus dedos, reiteración de faltas, empujones, protestas, de todo. Muy permisivo con el juego brusco, escatimó en tarjetas y añadió diez minutos de agregado cuando no se había detenido ni demorado tanto el juego. Ese reloj de arena tapó la imaginación albiceleste, metió la cola en su área y se dedicó a esperar el final.
En el minuto 99, llegó el último envío a la puerta del área argentina, en un efecto domino de faltas, Wout Weghorst empujó a Paredes pero detrás del neerlandés Pezzella cometió una infantil infracción, el juez prefirió meterle picante a la cosa y eligió la falta del zaguero argentino y ahí llegó el gol. Koopmeiners hizo el amague de patear al arco, pero jugó en corto cuando saltó la barrera y dejó habilitado a Weghrost que controló y remató para enviarla al fondo. Hermoso laboratorio para el 2-2 y extender el cuento al alargue.
La mezquindad de Van Gaal
La prorroga tenía colgada las dos caras del teatro, una triste, la del equipo argentino que veía desvanecer las semifinales ante la igualdad agónica y al lado la feliz, la hazaña holandesa estimulaba y bombeaba los once corazones que tendrían media hora más para consolidad su epopeya en Lusail.
Pero ese viejo lobo (Louis Van Gaal), esta vez más viejo y amarrado que lobo, se dedicó otra vez a esperar en su campo, replegado y matando el tiempo para definir desde el punto cruel de los penales. La Scaloneta con pérdidas pero repleto de coraje y amor propio, lo fue a buscar casi en llanta. Insistió, jugó por afuera, intentó romper internamente, fue paciente en cada posesión pero el arco cerrado. Entró Lautaro y un rato después Di María para romper el cerco pero el bondi naranja era más grande y no mostraba resquicios. La última fue para Enzo, remate de media distancia y el palo derecho de Noppert besó el balón y lo mandó para afuera. El partido de cuartos les daba la bienvenida a la lotería de los penales.
Recuerdos gratos de la Copa América
Internamente y en cada siquis argenta aparecía aquella semifinal contra Colombia en Brasil 2021, Habían ido a la tanda de penales tras el 1-1 en los 90 minutos. El equipo de Scaloni buscaba la heroica y de la mano del Dibu Martínez escribió un episodio memorable.
Esa noche en Brasil se dio la noche más polémica y recordada de Martínez. Tuvo enfrentamiento verbal con Yerry Mina y Miguel Borja, inmortalizó el «mirá que te como hermano». Y atajó dos penales a Mina y Dávinson Sánchez. Esos hechos hicieron que muchos aficionados colombianos en este Mundial, le nieguen el aliento que siempre le brindaron a la selección Argentina.
Vale el mini recuerdo porque desde aquella vez no hubo más penales en definiciones de los partidos de Argentina. Volviendo a Lusail y a la serie despiadada que deja a uno afuera y al otro en camino, quedaba la sensación más allá de esta ruleta rusa futbolística, que la selección no merecía llegar hasta ese momento de incertidumbre.

Pero como en aquella noche en Brasilia, el héroe volvió a tener el rostro de Emiliano ‘Dibu’ Martínez, con dos atajadas a Van Dijk y Berghaus, para luego enfrentarse verbalmente al resto de plantel neerlandés; una situación muy similar a aquella histórica semifinal que abrió el rumbo a la conquista de la Copa América 2021. Ojalá se repita la historia, en Qatar, en el Mundial y con la guía desde las alturas del rayo maradonizador que apareció tarde pero eficaz. Una cruz en el calendario de los cuartos, la subida del camino le costó a la Scaloneta que sigue embalada y a toda marcha. La próxima parada será el martes, semis frente a Croacia. Ya se aseguraron los siete partidos en la Copa, esperamos los siete buenos, con final incluída.
¡Vamos Argentina!
