La partida de Pazarbasioglu deja al FMI sin una de sus voces más críticas respecto al programa argentino.
Ceyla Pazarbasioglu, directora del Departamento de Estrategia, Política y Revisión (SPR) del Fondo Monetario Internacional, anunció que dejará su cargo antes de fin de año. Su salida se produce en un momento crítico para el organismo, justo cuando el acuerdo con el gobierno argentino enfrenta crecientes turbulencias y dudas sobre su viabilidad.
Pazarbasioglu es considerada una de las figuras más influyentes dentro del FMI. Bajo su liderazgo, el SPR, área encargada de definir la estrategia global de préstamos y revisar cada programa de asistencia, endureció su enfoque sobre la sostenibilidad de la deuda en países con alto riesgo de impago, como Argentina.
En abril, fue ella quien firmó el capítulo técnico del Staff Level Agreement con el gobierno de Javier Milei, donde se reconocía que la deuda argentina era “prácticamente impagable”, una admisión que generó ruido en los mercados.
La renuncia de Pazarbasioglu se suma a otras salidas recientes en el organismo, como la de Gita Gopinath, ex subdirectora gerente, quien dejó su cargo para dedicarse a la docencia en Harvard. Estas bajas reflejan las tensiones internas que genera el caso argentino, que acumula una larga historia de programas fallidos y renegociaciones complejas.
El contexto no es menor: el gobierno argentino enfrenta vencimientos que superan los 20 mil millones de dólares en 2026, mientras la economía se hunde en una recesión profunda, con caída del consumo, inflación persistente y un riesgo país elevado. En este escenario, crecen las dudas sobre la capacidad del Ejecutivo para cumplir con las metas pactadas, lo que podría derivar en un nuevo traspié institucional para el Fondo.
Desde el organismo, el comunicado oficial sobre la salida de Pazarbasioglu fue escueto. Se destacó su rol durante la pandemia, la implementación de los Derechos Especiales de Giro y la creación de mecanismos de asistencia para crisis alimentarias y energéticas. No hubo menciones al acuerdo con Argentina ni a las tensiones actuales.
La partida de Pazarbasioglu deja al FMI sin una de sus voces más críticas respecto al programa argentino, en un momento donde el margen de maniobra técnica y política se vuelve cada vez más estrecho.
