El jefe de asesores presidenciales quedó en el centro de la polémica tras afirmar que «el problema de Argentina es que está llena de argentinos». La estructura de comunicación alineada con Santiago Caputo salió a cuestionarlo, dejando en evidencia las internas dentro del gobierno de Javier Milei.
El jefe de asesores presidenciales, Demian Reidel, quedó en el centro de la polémica luego de que se viralizara una frase suya en la que afirmaba que «el problema de Argentina es que está llena de argentinos». El comentario, realizado en inglés durante un evento con empresarios extranjeros en el hotel Four Seasons, generó un fuerte rechazo dentro del oficialismo y expuso tensiones en el entorno del presidente Javier Milei.
Santiago Caputo, principal estratega del gobierno, aprovechó la controversia para debilitar a Reidel, quien mantiene una relación cercana con Karina Milei. Desde el círculo de asesores de Caputo se ordenó a la estructura de comunicación del gobierno cuestionar al jefe de asesores, lo que quedó en evidencia con las publicaciones de Daniel Parisini, más conocido como el Gordo Dan, líder del grupo de influencers libertarios conocido como Las Fuerzas del Cielo.
«Lo mejor que tiene la Argentina son los argentinos, lo peor que tiene la Argentina son los kukas, que gracias a los argentinos no gobiernan más y que gracias a los argentinos no van a volver nunca más», publicó Parisini en redes sociales, marcando distancia con Reidel. La embestida se intensificó cuando el propio Parisini le advirtió: «A veces con pedir perdón alcanza. Los argentinos pusieron al mejor Presidente de la historia en el Sillón de Rivadavia. No insultes nunca más a los argentinos».
Otros miembros del grupo de influencers libertarios se sumaron a la ofensiva contra Reidel, reafirmando la importancia de la identidad nacional y descartando cualquier condescendencia hacia el economista. La presión digital replicó la estrategia utilizada previamente contra otros funcionarios, como el exsecretario de Bioeconomía, Fernando Vilella, y el exsecretario de Deportes, Julio Garro, quienes fueron desplazados luego de recibir críticas públicas de los grupos digitales alineados con Caputo.
La escalada de tensión no es nueva. Reidel, además de ser un estrecho colaborador de Milei, mantiene un vínculo con Federico Sturzenegger, lo que lo ubica en la órbita de un sector del gobierno que choca con los intereses de Caputo. En el pasado, el ministro de Economía, Luis Caputo, ya había bloqueado su acceso al Banco Central, y las diferencias entre ambas facciones no han dejado de crecer.
A pesar de las críticas, Reidel intentó defenderse de los ataques en redes sociales. «¿No les da un poco de vergüenza decir semejantes pavadas? Es poco digno», respondió, rechazando las acusaciones y restando importancia a la polémica. Sin embargo, la embestida continuó y dejó en evidencia la fragilidad de su posición dentro del gabinete.
El incidente también puso de manifiesto la creciente influencia de los sectores digitales en la estrategia política del gobierno. Desde el inicio de la gestión de Milei, estos grupos han demostrado capacidad para instalar temas de agenda y disciplinar a funcionarios que se apartan del discurso oficial. La reacción ante las declaraciones de Reidel confirma que cualquier desliz puede convertirse en un problema serio dentro del esquema de poder libertario.
El futuro del jefe de asesores queda ahora en una zona de incertidumbre. Su cercanía con Milei es un factor clave que podría darle margen para sostenerse en el cargo, pero la presión de Caputo y su estructura de comunicación no se detiene. En un gobierno donde las disputas internas son constantes, Reidel enfrenta un panorama complejo y su permanencia dependerá de cómo logre sortear la ofensiva en su contra.
