El sanjuanino Orrego y el cordobés Llaryora fueron parte este lunes del grupo de mandatarios que ya visitaron la Casa Rosada, entre ellos el chubutense Torres y el catamarqueño Jalil. El efecto del reciente triunfo electoral sigue marcando el pulso político, y los gobernadores volvieron a expresar su respaldo a las principales reformas que impulsa el Gobierno nacional
Tras una nueva ronda de encuentros en la Casa Rosada, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, afirmó que “Argentina necesita una modernización laboral”, luego de reunirse con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli. La consigna de la “modernización” —que el Gobierno prefiere frente al término “reforma”, asociado a mayor resistencia— comenzó a ganar terreno entre los mandatarios provinciales. También el sanjuanino Manuel Orrego, quien había pasado antes por Balcarce 50, mostró disposición a acompañar el dictamen de Presupuesto impulsado por el oficialismo, pese a las críticas de la oposición. Los gobernadores dialoguistas evidencian así que el impacto político del triunfo de Javier Milei continúa vigente.
El cordobés Llaryora, referente del espacio federal Provincias Unidas, se mostró abiertamente alineado con la idea de la “modernización”. Aclaró, sin embargo, que debía enfocarse de manera exclusiva en las pymes, ya que las grandes empresas —según señaló— seguramente ya tienen a todo su personal registrado. Sostuvo que si en una mesa se sentaran representantes de las pequeñas y medianas empresas junto con dirigentes sindicales, alcanzarían rápidamente un consenso en favor de una reforma laboral de ese tipo. Más tarde, el mandatario provincial se cruzó brevemente con el ministro de Economía, Luis Caputo, en un estudio de televisión, ocasión en la que le agradeció públicamente “lo bien que venimos trabajando”.
Para Llaryora, la cuestión de fondo pasa por resolver “el problema de los millones de argentinos que están trabajando en negro”. Consideró que si el Gobierno actúa “de buena fe” y busca una salida genuina, recibirá “mucho apoyo”. De todos modos, aclaró que aún no tuvo acceso al texto definitivo de la reforma —solo circularon borradores y versiones preliminares— y que, una vez que pueda leerlo, se verá con mayor claridad la orientación del Ejecutivo. Hasta ahora, lo que trascendió del proyecto —salarios por productividad, banco de horas laborales y jornadas de hasta 12 horas— sugiere que la iniciativa mantiene la línea de flexibilización que el Gobierno viene impulsando, poco favorable para los sectores más vulnerables.
Por su parte, el sanjuanino Orrego, otro de los visitantes del día, llegó a la gobernación bajo la bandera de Juntos por el Cambio, aunque hoy se mueve como un independiente con buen vínculo con la Casa Rosada. “A todo el que le toca gobernar es fundamental que tenga un presupuesto, porque es una hoja de ruta que marca el camino. Es fundamental para la Argentina”, expresó tras reunirse con Adorni y Santilli. Anticipó además que apoyará el presupuesto propuesto por el Ejecutivo, argumentando que “estoy convencido de que el principal aliado que tiene un presidente son los gobernadores, porque tienen la misma responsabilidad administrativa”. Su acercamiento al oficialismo, luego de haber perdido la mayoría legislativa frente al peronismo, podría abrirle la puerta a una alianza con La Libertad Avanza.
El Gobierno planea debatir durante las sesiones extraordinarias —a convocar una vez que asuman los nuevos legisladores en diciembre— el Presupuesto, junto con las reformas laboral, tributaria y penal. El diputado Miguel Ángel Pichetto, titular del bloque Encuentro Federal y habitual vocero de los gobernadores, advirtió en declaraciones a radiales que ve difícil que el oficialismo logre los 129 votos necesarios para aprobar el proyecto si no introduce modificaciones. Propuso, por ejemplo, incluir las partidas necesarias para implementar las tres leyes vetadas y luego ratificadas por el Congreso: financiamiento universitario, Hospital Garrahan y discapacidad. Según Pichetto, contrariamente a lo que se difundió, el Ejecutivo no devolvió esas leyes al Parlamento y, en el caso del Garrahan, ya comenzó su ejecución.
Lo cierto es que el Gobierno de Javier Milei viene cosechando una recepción más favorable entre los gobernadores, incluso los de la oposición moderada. Primero, con la participación de veinte mandatarios en la reunión encabezada por Milei y su gabinete —encuentro que planean repetir para consolidar apoyos a proyectos clave—. Además, Santilli jurará este martes como ministro y emprenderá una recorrida por el interior del país para continuar tejiendo vínculos políticos.
Resta saber con qué margen de maniobra y recursos contará el Ejecutivo para garantizar ese respaldo. En la práctica, ese poder de negociación será el factor determinante del éxito o el fracaso de su estrategia legislativa en esta nueva etapa.
