Tras la reunión del oficialismo con los jefes de bloque de la oposición no peronista, se definió avanzar con el tratamiento en el Senado el miércoles 11, aunque el capítulo fiscal sigue siendo el principal punto de fricción entre los aliados. Mientras tanto, en el oficialismo mantienen el hermetismo y evitan revelar cuáles serán las modificaciones que incorporarán al proyecto
La Libertad Avanza (LLA) acelera su hoja de ruta en el Senado y ya prepara el pedido formal para convocar a una sesión especial el miércoles 11 de febrero, con el objetivo de llevar al recinto la reforma laboral. Pero, pese a los movimientos del oficialismo, las conversaciones con los bloques aliados todavía no despejaron del todo las resistencias, sobre todo por el impacto del capítulo fiscal.
Luego del encuentro entre la jefa de bancada, Patricia Bullrich, y los presidentes de bloque de la oposición no peronista, la propia dirigente confirmó que avanzaron en la coordinación parlamentaria junto al titular del bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), Eduardo Vischi. Ambos anunciaron que acordaron impulsar el pedido de sesión para el 11 de febrero.
En ese marco, Bullrich explicó que definieron “trabajar sin hablar de los cambios sobre los que llegamos a un acuerdo”. También remarcó: “La ley se va a conocer el día que se esté discutiendo”. Y reconoció que las modificaciones al texto las mantienen “bajo cuatro llaves”.
Sin embargo, Vischi dejó en claro que todavía hay puntos abiertos y que la negociación está lejos de cerrarse por completo. Según el senador, siguen “en duda” los apartados vinculados a las rebajas tributarias, un punto que viene generando preocupación en las provincias. “Es uno de los capítulos que estamos en duda porque tiene que ver con previsiones de las provincias. Pero por lo menos lo estamos limando, tenemos algunas alternativas”, afirmó el legislador correntino.
Respecto de esas opciones, Bullrich anticipó que serán presentadas mañana en la mesa política del Gobierno. Aunque admitió que aún no tiene el paquete completamente definido, sostuvo que el oficialismo ya cuenta con “los votos necesarios” para avanzar con la gran mayoría del articulado, estimando respaldo para el 95% del proyecto.
De todos modos, el principal escollo está concentrado en el título XXIV de la iniciativa, que introduce cambios en la ley de Impuesto a las Ganancias. En particular, el artículo 131, que modifica el artículo 73 de la norma y regula el pago del impuesto por parte de las sociedades. Se trata de un tributo coparticipable, por lo que cualquier ajuste en ese esquema impacta directamente en los recursos que reciben las provincias.
Desde una de las bancadas opositoras, en diálogo reservado, señalaron: “El Gobierno está para hacerle unos cambios, que son los que piden las cámaras y sindicatos, y parecen trabados los temas de ganancias”. Y agregaron que estarían “viendo algún instrumento para destrabar el tema”.
En paralelo, el debate también se tensionó por las críticas de cámaras empresariales y gremios, que cuestionaron los artículos que eliminan la prioridad de los convenios colectivos nacionales por sobre los acuerdos de alcance menor. En el mismo sentido, también objetaron el apartado que elimina la ultraactividad, es decir, la continuidad de un convenio colectivo aun después de su vencimiento.
Del encuentro participaron, además de Bullrich y Vischi, los jefes de bloque Martín Goerling Lara (PRO), Carlos “Camau” Espínola (Unidad Federal), Carlos Arce (Frente Renovador de la Concordia), Luis Juez (Frente Cívico por Córdoba), Edith Terenzi (Despierta Chubut), Julieta Corroza (La Neuquinidad) y Beatríz Ávila (Independencia). En números, el oficialismo cuenta con 20 senadores y necesita 37 para alcanzar quórum y obtener la media sanción.
Mientras tanto, la mesa política del Gobierno, además de Bullrich, está integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el asesor presidencial Santiago Caputo, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y los ministros Luis Caputo (Economía) y Diego Santilli (Interior). Según trascendió, este último fue quien concentró los planteos de los gobernadores.
De cara a la definición, el foco quedará puesto en Luis Caputo, que deberá determinar hasta dónde está dispuesto a ceder frente a los reclamos de los mandatarios provinciales. Para mañana, además, está convocada una reunión de gobernadores en el Centro Federal de Inversiones (CFI) en la Ciudad de Buenos Aires, con un dato que inquieta al oficialismo: a diferencia de los encuentros previos impulsados por el Gobierno, se espera que en esta ocasión también participen dirigentes peronistas.
