Organizaciones sindicales, sociales y religiosas protagonizaron una movilización masiva desde Liniers hasta la Plaza de Mayo. Cuestionaron el modelo económico libertario y exigieron trabajo, alimentos y un Estado activo
Miles de personas caminaron desde el santuario de San Cayetano, en Liniers, hasta el centro político del país con un mensaje claro: “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”. La tradicional peregrinación del 7 de agosto se transformó este año en una contundente protesta contra el gobierno de Javier Milei.
La marcha reunió a las principales centrales obreras del país —CGT, CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores— junto a movimientos sociales nucleados en la UTEP, como el Movimiento Evita, la CCC y Barrios de Pie. También participaron gremios como ATE, el Polo Obrero, Libres del Sur, FOL y la CATT, entre otros. La Cámpora, Madres de Plaza de Mayo y sacerdotes villeros sumaron su presencia al reclamo.
El documento difundido por las organizaciones criticó duramente al Ejecutivo nacional. “Tras más de un año y medio de la implementación de un plan económico que prometió futuro pero solo trajo descarte y empobrecimiento, este 7 de agosto volvemos a las calles”, expresó el texto leído en Plaza de Mayo. “Con la misma fe y la convicción de siempre, inspirados en el legado del Papa Francisco, peregrinamos desde Liniers hasta la Plaza de Mayo para ser la voz de los que quieren silenciar”, agregó.
El comunicado remarcó que las familias tienen derecho a una alimentación digna y que las trabajadoras sociocomunitarias deben recibir una remuneración acorde a su tarea. También advirtió que la economía popular enfrenta el abandono estatal y denunció una ofensiva contra los derechos laborales. “Luchamos contra una reforma laboral que pulveriza derechos, contra el ahogo deliberado a nuestras cooperativas y unidades productivas, y por el reconocimiento de la Economía Popular, que hoy más que nunca sostiene la vida en los territorios ante un Estado ausente”.
En el cierre del acto no hubo discursos. En su lugar, se leyó un mensaje de la CGT titulado “La inclusión y el bien común contra la cultura del descarte”. El documento rechazó los recortes en áreas esenciales del Estado y pidió un modelo de desarrollo que priorice la producción y el empleo.
“El ajuste económico no debe basarse en la destrucción del empleo o en el deterioro de su calidad. No avalamos políticas que recorten derechos laborales, que le pongan cepo a las paritarias libres o que desmantelen el Estado en nombre de una supuesta eficiencia”, indicó la central obrera. También advirtió sobre el impacto social de los recortes presupuestarios: “La deserción y desmantelamiento de áreas sensibles y estratégicas al interés de toda la sociedad como el Hospital Garrahan, la atención de la discapacidad, el INTA, Vialidad Nacional, Conicet, el Instituto Nacional del Cáncer, son acciones irresponsables e insostenibles. El equilibrio de las cuentas públicas no puede lograrse a expensas del desequilibrio social, o por imperio de la insensibilidad y la represión”.
Las organizaciones también apuntaron al estilo político del Presidente. “La descalificación, el agravio y la violencia verbal son incompatibles con la democracia y el necesario debate de ideas”, expresaron.
El mensaje incluyó una propuesta de salida a la crisis: “Creemos en el diálogo social como herramienta clave y eje central en la búsqueda de consensos que posibiliten la puesta en marcha de políticas superadoras para dejar atrás una crisis que venimos soportando desde hace años y que golpea inequitativamente a la gran mayoría de nuestra sociedad”. La CGT sostuvo que el trabajo “no es un privilegio, es un derecho, es pilar de la dignidad humana y ordenador social”.
Entre los dirigentes presentes estuvieron Pablo Moyano, Hugo Yasky, Rodolfo Aguiar, Juan Carlos Schmid, Abel Furlán, Pablo Biró y Omar Pérez. La movilización recuperó la fuerza que había perdido en los últimos años y reflejó un clima de unidad en el rechazo al rumbo económico del gobierno.
El mensaje final resumió el espíritu de la jornada: “Nosotros elegimos estar del lado de quienes luchan cada día por vivir con dignidad. Del lado de los que no se resignan. Del lado de los que sueñan con transformar la realidad y no someterse al ajuste que recae sobre los más vulnerables”.
