Todos apuntan a De La Torre, que no aparece a clarificar su apoyo a la Dictadura, y todos se llenan la boca hablando de democracia. ¿Pero se la lavaron antes de hacerlo?
La reciente e inesperada aparición de una solicitada del año 1989 en el diario La Prensa de apoyo a la Dictadura Militar que llevaba la firma de los máximos represores del Proceso y la del actual Intendente de San Miguel, Joaquín De La Torre, levantó tanta polvareda que ya ni se ven los cuarteles de Campo de Mayo.
Para algunos sectores no fue sorpresa que la máxima figura de gobierno tenga un pasado repudiable ya que vienen desde hace un tiempo gritando que “las botas aún andan por San Miguel”. Otros ni se enteraron de lo ocurrido, mientras que la mayoría medianamente informada se horroriza de que su Intendente haya apoyado al Proceso –mayoría, por cierto, que permitió en su momento al ex carapintada Aldo Rico ser el líder en el distrito y permitirle, incluso, que diga “el hospital es mío”-. ¿Quién puede tirar la primera piedra?
El nivel de “borocotización” en la sociedad es aceptable, como también lo es que la política apunte todos sus cañones para hundir más al enemigo, porque si bien se vive en democracia y se respetan las opiniones y las ideologías partidarias, también, si es posible, se pone en una horca al que mejor le ajuste la soga al cuello.
La denuncia hecha en el Inadi contra De La Torre fue concretada por el espacio político que conduce Santiago Cúneo, la agrupación “Pueblo Peronista”. Sin pretender justificar la solicitada de hace 21 años, es preciso determinar por qué apareció ahora, con qué intención, qué otros espacios están detrás de ella y quién es Cúneo.
La democracia permite que personajes oscuros del pasado puedan redimirse y ser personas de bien –muchas de ellas porque se les desconoce el pasado-. Pero también “dime con quién andas –o con quién andabas- y te diré quién eres”. ¿Cúneo, acaso, no fue aliado de quien se levantara contra el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, es decir de Rico? ¿Cúneo no fue candidato por el PAUFE, el partido del ex comisario Luís Patti que cometió crímenes durante la Dictadura? ¿Quién puede tirar la primera piedra?
Luego están los de siempre, los resentidos o los que aprovechan que el río está revuelto para ver si pueden sacar una buena tajada y el premio mayor sería que De La Torre renuncie a su cargo. Estos son quienes amparándose en “el pueblo” ponen de por medio los intereses personales. ¿Pero el intento de desestabilización de un intendente no es también una actitud golpista disfrazada de democracia? ¿Quién puede tirar la primera piedra?
Después tenemos al partido centenario que se rasga las manos aplaudiendo al “Padre de la democracia” y preguntándole al Intendente si es “un hombre democrático o un golpista oculto estratégicamente en un cargo democrático”. ¿Acaso los partidos políticos de mediados de los 70 no avalaron –de alguna manera- la irrupción de los militares en el poder? ¿Quién puede tirar la primera piedra?
De nada sirven las explicaciones que se dieron desde la Municipalidad para clarificar lo sucedido, y más se oscurece cuando es el propio De La Torre el que no da la cara. Ahora le envió una carta a la Presidenta de la Nación pero nada dijo de brindar una conferencia de prensa para llevar su palabra a la comunidad de San Miguel y sabemos que “quien calla, otorga”.
El que sí se pronunció fue Máximo Luppino, Presidente del HCD local, que en su elegante prosa respaldó a De La Torre y destacó “los valores humanos de Joaquín” y “su moral democrática”. Moral democrática que no existió cuando en los inicios de su gestión algunos de sus patoteros golpearon salvaje y cobardemente en las puertas del municipio a dos mujeres periodistas de la región que solo querían hacer su trabajo, hecho que, por cierto, sigue impune.
La pregunta va a ser siempre la misa: ¿Quién puede tirar la primera piedra? El pulpo Paul seguro elegiría la caja donde dice “nadie” y defecaría sobre la que dice “yo”. Por eso, hombres y mujeres de la política de San Miguel, un baño de sinceridad, dejen las ambiciones mezquinas de lado y por una vez piensen en ese pueblo al que no le queda otra que revolver la basura una vez cada dos años.
