En línea con el pensamiento del Papa Francisco, desde la Iglesia Católica Argentina se distanciaron del sacerdote que organizó la visita a Ezeiza.
La visita de los diputados libertarios al Penal de Ezeiza donde visitaron a represores y genocidas de la última dictadura cívico militar en Argentina, generó un revuelo particular en la sociedad. Entre los rechazos a esta acción dirigida por Beltrán Benedit, de Entre Ríos, se encuentra el de la Iglesia Católica Argentina ya que tomaron distancia del sacerdote Javier Olivera Ravasi, uno de los que gestionó esta visita.
El sacerdote Olivera Ravasi es hijo de un ex militar condenado por delitos de lesa humanidad, que promueve que los represores mayores de 70 años cumplan las penas en sus domicilios. Es por este motivo que fueron los diputados libertarios al penal, para tomar un proyecto que promueve las prisiones domiciliarias para aquellos que pasen a la tercera edad.
Según se pudo reconstruir, aquella visita del 11 de julio a Ezeiza estuvo compuesta por Beltrán Benedit quien estuvo acompañado por Lourdes Arrieta, Alida Ferreyra, Guillermo Montenegro y María Fernanda Araujo. Allí visitaron a además de Astiz, a Raúl Guglielminetti, Adolfo Donda, Antonio Pernías, Gerardo Arráez, el «Pájaro» Martínez Ruíz, Agustín Oyarzábal Navarro, Juan Manuel Cordero, Mario «el Cura» Marcote y Miguel Angel Britos.
Al principio Benedit sostuvo que iban a visitar a excombatientes de la guerra de Malvinas, sin embargo trascendió que el motivo de la reunión fue discutir distintas estrategias para conseguir la prisión domiciliaria,
Algunos legisladores de Union por la Patria sostienen que esta no fue la única y que hubo, al menos, otras dos previas, una de ellas a Campo de Mayo.

En este marco, el vocero de la Conferencia Episcopal Argentina, Máximo Jurcinovic, marcó una distancia con Olivera Ravasi: “lo expresado y actuado por el sacerdote Javier Olivera Ravasi en relación a la visita de un grupo de diputados a la cárcel de Ezeiza no corresponde ni al pensamiento ni a la actitud de la CEA” y agregó que “se trata de una acción particular y personal del mencionado sacerdote”.
“Dicha visita a la cárcel de Ezeiza se encuentra dentro de la investigación que lleva adelante la Justicia Federal de Lomas de Zamora. La mirada de la Iglesia Argentina sobre este tema se encuentra presente en la publicación realizada el año pasado en los 3 tomos de la edición ‘La verdad los hará libres’ que fue encargada por la Conferencia Episcopal Argentina a la Universidad Católica”, afirmó.
Estas declaraciones se dan en medio de consultas internacionales a la iglesia argentina, para saber su postura sobre estos temas y alli fue que en línea con lo promovido por el Papa Francisco, se decidió tomar distancia de este sacerdote.
En los últimos días el sumo pontífice viajó por más de media hora hasta Ostia, en los suburbios de Roma, para visitar el parque de atracciones Luna Park en el que hace tiempo mantiene un intenso trabajo social Sor Geneviève Jeanningros, la sobrina de Léonie Duquet, una de las dos monjas francesas secuestrada y asesinada por orden del represor Alfredo Astiz.
Y también recibió en Santa Marta a Anita Fernández, hija de Ana María Careaga, quien estuvo secuestrada durante la dictadura militar cuando estaba embarazada de ella, y es nieta de Esther Balestrino de Careaga, víctima de los vuelos de la muerte tras haber sido desaparecida luego de la infiltración de Astiz.
Pese a la postura del sumo pontifice, el sacerdote no puede ser sancionado ya que no “no cometió ningún delito canónico”, por eso no está previsto que se aplique ninguna sanción, pero advirtieron que “es un sacerdote que de manera individual están promoviendo una acción política y un tema en el cual la Iglesia ha sido muy clara”.
