Scioli y Balestrini encabezaron el encuentro efectuado en territorio curtista. Resultó ratificada la conducción de la Junta Electoral y los disidentes no provocaron mayores disturbios. No faltaron los congresales variopintos de San Martín.
En un contexto en el cual la agenda está dominada por la crisis financiera, el viernes 10 de octubre tuvo lugar en Caseros el Congreso del Partido Justicialista bonaerense, con el fin de
ratificar la composición de la Junta Electoral partidaria – con el intendente Hugo Curto a la cabeza - como paso previo a la presentación de listas, con fecha prevista para los últimos días de octubre, y finalmente las elecciones internas, el 30 de noviembre próximo.
Los mandatos estaban vencidos y, según la postura oficial, ante la sugerencia del juez federal platense Manuel Blanco, la dirigencia apuró la convocatoria. Sin embargo, quizá influyó en la decisión la presión de algunos sectores disidentes; casualmente, en la previa circularon versiones sobre posibles enfrentamientos entre militantes, y aunque hubo ánimos caldeados – en el ingreso gente de La Matanza mantuvo cruces con los organizadores - , no pasó a mayores.
Ante 464 congresales, en el palco tomaron ubicaciones el gobernador Daniel Scioli, su vice y principal candidato a presidir el justicialismo en la Provincia, Alberto Balestrini; el ministro Florencio Randazzo y el senador nacional José Pampuro; José María Díaz Bancalari, actual titular del peronismo bonaerense, su segundo, Curto, y Osvaldo Mércuri, presidente del Congreso.
Además subieron al escenario intendentes del conurbano, funcionarios nacionales y provinciales, y referentes como Carlos Catterbetti y Aldo Rico. Por su parte, el apoderado del PJ, Jorge Landeau, padeció una intensa silbatina.
El orden del día consistió en la conformación de la Comisión de Poderes, la designación de la Junta Electoral y la aprobación del balance. En este sentido, también corrieron rumores apuntando a cuestionamientos sobre los padrones generales a usarse en los comicios; no obstante, la oposición y las quejas (que fueron muchas) no llegaron a la superficie.
Uno de los oradores del cónclave fue el anfitrión. El jefe comunal del Tres de Febrero, por ejemplo, determinó que el proceso de afiliación dejó como saldo más de 420 mil nuevos adherentes. Cabe destacar que Buenos Aires tiene alrededor de 1,5 millones de afiliados, y
el 14 de octubre aparte de comenzar la presentación de candidatos, vencerá el plazo para tachas e impugnaciones de los padrones provisorios.
A su turno, Díaz Bancalari mencionó que “es satisfactorio para el espíritu de aquellos militantes que llevamos un tiempo largo en la construcción y en el fortalecimiento del peronismo, ver este espectáculo”. Asimismo reflexionó: “Hace cuatro años este cuerpo se constituyó y transitó tiempos difíciles, tumultuosos para el peronismo, sin embargo estuvo de forma permanente haciendo de sustento y protección a nuestro Gobierno, sin mirar las diferencias que podíamos tener”.
Por último, el gobernador marcó que “vivimos un momento en el cual Argentina necesita más que nunca los valores fundacionales de nuestro movimiento, la unidad, la solidaridad, el respeto, defender las transformaciones y el nuevo orden económico que nos permite sobrellevar con entereza todo lo que vemos en otras partes”.
Apoyó de manera abierta al hombre bendecido por Kirchner, a quien llamó “mi querido vicegobernador”, y señaló, “la enorme responsabilidad que seguramente todos los peronistas le vamos a confiar de cara al tiempo que se viene”. Y terminó con un oportuno “todos unidos triunfaremos”.
APOSTILLAS
San Martín contó con una amplia representación. Eduardo Bustos, aunque eligió un perfil discreto, no evitó las miradas cuando fue reelegido como vocal de la Junta. La diputada nacional con aspiraciones locales, Graciela Camaño, tuvo un paso fantasmal: casi no fue vista.
En cambio, el “turco” Eslaiman (muy compinche con el secretario de Obras Públicas de Tres de Febrero, Humberto Olmedo) y Arturo Ginés procuraron que los vean todos. Eduardo López W llevó la voz cantante de la Comisión de Poderes; y dijo presente el disidente e histórico Julio Migliozzi.
Liliana Liberatore y Oscar Bitz fueron de los últimos en llegar y no se separaron. También concurrieron congresales afines al proyecto de Osvaldo Lobato y compañía.
En cuanto a los anfitriones, el despliegue fue mayúsculo. Detrás de la figura del intendente estuvieron el presidente del Concejo Deliberante, Agustín Ciorciari, secretarios, directores y militantes de base.
Los congresales ingresaban con el DNI en mano y unos pasos más allá los esperaba la fotocopiadora. El encuentro fue un trámite, como planificaron los popes justicialistas, rápido y carente de la vieja mística del movimiento. En la calle esperaban muchos volantes de Sebastián Galmarini y algunas banderas; Scioli lo vio desde el aire.
Por Elisa Rossi
