El presidente Javier Milei inauguró las sesiones ordinarias con un discurso desafiante hacia la oposición y anunció nuevas reformas económicas, judiciales y de seguridad, aunque muchas de ellas parecen difíciles de concretar en el corto plazo.
El Congreso volvió a ser el escenario de tensión entre el Ejecutivo y la oposición durante la apertura de sesiones ordinarias. Con un tono confrontativo, el presidente, Javier Milei, reafirmó su voluntad de avanzar con su plan de gobierno, a pesar de los escasos resultados obtenidos en el ámbito legislativo en 2024. En su discurso, Milei adelantó una serie de reformas que abarcan ámbitos clave como la economía, la justicia y la seguridad. Algunas de ellas, reconoció, quedarán para el futuro; otras intentan ser impulsadas este año.
Un plan económico con pocos consensos
Las medidas económicas presentadas por Milei giran en torno a la reducción del Estado y la desregulación del mercado. Entre las principales iniciativas destaca un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que podría reeditar la coalición parlamentaria que se formó para aprobar la Ley Bases. Aunque el peronismo ya manifestó su oposición a un nuevo endeudamiento, algunos sectores dialoguistas de la oposición y los bloques provinciales podrían facilitar su aprobación a cambio de garantías de financiamiento para sus distritos.
En cuanto a la reforma impositiva, Milei planteó la eliminación de impuestos hasta reducirlos a solo seis tributos nacionales, otorgando mayor autonomía fiscal a las provincias. Sin embargo, no especificó detalles sobre su implementación, lo que genera escepticismo sobre su viabilidad, dado que los impuestos son una fuente clave de financiamiento para los gobiernos provinciales.
Otra iniciativa en su agenda es la reforma laboral. Sin embargo, la resistencia de la Confederación General del Trabajo (CGT) y la falta de respaldo político dificultan su avance. Milei admitió que se trata de un proceso gradual y que su gobierno trabajará en cambios parciales.
Respecto a la reforma previsional, que implicaría ajustes en las jubilaciones, el presidente reconoció que no habrá una presentación formal este año. La decisión llega después del veto presidencial a la modificación de la fórmula de movilidad aprobada por el Congreso y la salida del extitular de la ANSES, Mariano de los Heros, quien había anticipado una medida en ese sentido.
Las privatizaciones, otro pilar de su plan, también encuentran obstáculos en el Congreso. Milei buscará avanzar de manera progresiva, con la esperanza de lograr una composición legislativa más favorable en el futuro.
Seguridad y Justicia: el endurecimiento como estrategia
En materia de seguridad y justicia, el Gobierno apuesta a un enfoque más duro. Entre las iniciativas con mayores probabilidades de avanzar está la baja de la edad de imputabilidad. Si bien el oficialismo enfrenta la oposición de organismos de derechos humanos y legisladores progresistas, el asesinato de Kim, la niña de 7 años arrastrada por un auto en La Plata, reavivó el debate y podría generar apoyos en algunos sectores políticos.
Otra propuesta en carpeta es la modificación de la ley migratoria para agilizar la expulsión de extranjeros que cometan delitos. Sin embargo, la ausencia de un proyecto concreto y la posibilidad de que la medida sea judicializada dificultan su tratamiento en el corto plazo.
En cuanto a la designación de jueces y del procurador general, el Gobierno enfrenta trabas políticas. Varios pliegos ya fueron evaluados por el Consejo de la Magistratura, pero el Ejecutivo aún no los envió al Senado. “Nosotros estamos para votar”, aseguró un gobernador aliado, pero advirtió que el Gobierno estaría utilizando el tema con fines políticos.
La falta de mayoría parlamentaria sigue siendo un obstáculo para el oficialismo. Con solo 39 diputados propios y seis senadores, La Libertad Avanza necesita el respaldo de sectores aliados, como el PRO y la UCR, para aprobar sus proyectos. Sin embargo, la relación con estos bloques está marcada por la desconfianza y la falta de coordinación política.
La experiencia de 2024 demostró que, sin acuerdos, el Congreso puede frenar la agenda del Ejecutivo. La pregunta que queda abierta es si Milei optará por una estrategia de negociación o si insistirá en la presión mediática y el desgaste político, una estrategia que hasta ahora no le ha garantizado éxitos legislativos.
