El comicio no es una carrera hacia la Intendencia, si no que apenas servirá para empezar a poner en marcha a un partido derrotado sucesivamente en las urnas por Ivoskus. ¿Lobato o Camaño?, ¿qué gana y que pierde cada uno según el resultado del domingo? Cómo quedarían parados los dirigentes que los apoyan.
Por Eduardo Román
A menos de una semana de la realización de las elecciones internas del Justicialismo, hay algunas cosas que ya están claras. Definitivamente, los comicios no han logrado interesar a la gente y el domingo será la guerra de aparatos la que defina el resultado.
Hay otras dos certezas, gane quien gane, será muy difícil la Unidad en el futuro inmediato. El año que viene habrá una lista del Frente para la Victoria (kirchnerismo) y otra del Peronismo disidente (De Narváez más Felipe Solá, casi con seguridad). A juzgar por métodos de interna cerrada y poco participativa y por cantidad de nombres que actuaron en la década del 90, nada se renovará a partir del 1 de diciembre.
Probablemente algo alcance para dar comienzo a una nueva etapa del Justicialismo local.Durante la campaña, hubo declaraciones pintorescas, como la del Intendente Ricardo Ivoskus quien señaló “Que gane el más mejor…”, mostrando su prescindencia de la misma, si bien el jefe comunal preferiría para su conveniencia el triunfo de la lista de Camaño porque para él “esa lista representa más el pasado que la de Lobato”.
Si uno se deja llevar por las cosas que se dicen por los pasillos municipales, recoge impresiones tales como “ambas listas son dos trenes fantasmas, hay Ivoskus para rato…”. Cierto es que desde el cierre de listas, tanto el doctor Héctor Lanza como el Secretario general de los trabajadores municipales José María Carossio se manejaron con una honestidad brutal: “estas internas se ganan con plata”, dijeron.
QUÉ ESTÁ REALMENTE EN JUEGO
De un lado Lobato, del otro lado la diputada Graciela Camaño. Luis Barrionuevo cree íntimamente que ésta es una posibilidad histórica para llegar a la presidencia del PJ y no oculta su euforia. Ha bajado personalmente al distrito para tenderle una mano a su esposa, pero sin embargo se llevó una sorpresa. Finalmente San Martín no se convirtió en el escenario nacional de moyanistas versus barrionuevistas ni tampoco un ring entre la CGT Oficial contra la Azul y Blanca. El camionero Hugo Moyano cumplió con la lista mayoritariamente kirchnerista y ayudó a que pudiera ser oficializada. Pero no se espera que vendan fondos de esa procedencia en los últimos días, será el gremio metalúrgico y algunos aportes aislados provenientes de funcionarios vinculados a la Gobernación, quienes se carguen la recta final de la campaña y los gastos del día domingo.
A su regreso de Ginebra, a Osvaldo Lobato le espera una semana agitada. Intentará sobrevolar la interna de los integrantes de su lista, incrementará la presencia publicitaria y callejera y se mostrará por todos lados, tratando de infundir la confianza de un dirigente que no tendrá un minuto de descanso hasta el 30 de Noviembre. El “Pibe” hará hincapié en que el futuro del peronismo está en su lista y tratará de levantar al voto antibarrionuevista.Habrá que ver si con siete días le alcanza para asegurar la victoria y revertir la sensación instalada en la calle que “Graciela es la que está ganando”. El núcleo duro de su agrupación ha priorizado las reuniones pequeñas y la pelea voto a voto cuerpo a cuerpo en lugar de los actos multitudinarios. Eso determinó que José María Fernández y Oscar Bitz no se cruzaran casi nunca a los largo de la campaña. Cada cual atendió su juego y estuvo por su lado buscando el objetivo común.
De ganar, Lobato podrá decir que le ganó a un gran aparato y su figura definitivamente entrará en el escenario político local y provincial. Pero de encontrarse con una derrota, dirá que perdió contra Barrionuevo. Para él, según lo repitió varias veces en privado, todo suma. “Yo gano de todas maneras”, se lo escuchó decir. Su lista está atravesada por nombres de la generación intermedia: Cuberos, Bitz, Devoto, Buglioni y gente de Katopodis, pero también tuvo como característica, una gran dispersión. Muchos piensan en el día después y en quedarse con el Frente para la Victoria local.
LAS HUESTES DE GRACIELA CAMAÑO
También acá se piensa en el día después. Muchos imaginan la organización de un peronismo que termine ensamblado y fuerte detrás de De Narváez y Felipe Solá. Así hay que leer el apoyo de Carlos Brown a este sector, que lo lleva a Ricardo Torres como candidato a secretario general. Pero la diputada nacional piensa en el triunfo y en la Unidad. San Martín es su objetivo. No ha dejado que ningún compañero se atreviera a hablar mal de in integrante de la otra lista. “Somos todos peronistas”, repite, “Ivoskus es la persona a vencer en 2009 y 2011”.
Graciela Camaño se juega una apuesta fuerte, de ganar ejercerá una férrea conducción que intentará motorizar y poner de pie, con trabajo, a un partido adormecido. Rápidamente esconderá bajo la alfombra una serie de personajes indeseables que utilizará en la Interna, pero que la sociedad rechaza y que no pueden ser parte de una oferta electoral en una elección general. En la Intendencia “se relamen repasando algunos de esos nombres” y ya están preparados para contárselos a la sociedad, eso es indudable. Agitar el fantasma del pasado siempre le ha dado buenos resultados al Intendente Ivoskus.
De ganar, el “turco” Eslaiman se mostrará como el estratega que ayudó a hilvanar el mapa de esta interna cerrada e intrigante. Fue el primero en motivar a Camaño para que jugara. Es una oportunidad histórica para que la diputada ponga en marcha todo aquello que viene predicando desde su amarga derrota contra Libonati en el 95. Una derrota frente a Lobato la dejaría más debilitada en las superestructuras, pero eso sí, con serias posibilidades de no poder influir más en la política vernácula…
Por Eduardo Román

