El «Negro» empezó con dudas su proceso, pero, después de la victoria en el Superclásico y la clasificación a semifinales de Copa Argentina, en la dirigencia xeneize empiezan a proyectar a 2023.
5 de julio. Boca fue eliminado de la Copa Libertadores frente a Corinthians, con una Bombonera repleta. Pero, menos de 24 h después, otra bomba sacudía al mundo xeneize: Sebastián Battaglia fue despedido de su cargo como entrenador de la Primera División en una estación de servicio.
Muchos se preguntaban cuál era el motivo, si el equipo había jugado una serie a la altura de la circunstancias y, si el fútbol se ganara por merecimientos, el equipo había hecho todo para estar en los cuartos de final. Pero el «reclamo» de Battaglia al Consejo de Fútbol en conferencia de prensa anticiparon su final.
El nombre de Hugo Ibarra no estaba en los planes. Por lo menos por fuera del Consejo. En ese momento, el «Negro» dirigía a la Reserva y hasta había salido campeón. Sin embargo, pocos pensaban que el CdF, comandado por Juan Román Riquelme, iba a jugar la misma carta como hizo con el «León»: subir el DT de Reserva al primer equipo.

No obstante, a pesar de las dudas que sembró el nivel del equipo (golpeado por la eliminación) en los primeros partidos, con el correr de los encuentros se fue solidificando. Ibarra fue despejando dudas de su capacidad y, después de la victoria en el Superclásico, casi nadie se animó a cuestionarlo. Y, además, llegó la clasificación a las semis de Copa Argentina y pelea por el campeonato.
Ahora, el Consejo, más allá de que queda el tramo final de los dos torneos y, posiblemente, el Trofeo de Campeones en noviembre, también está pensando en el 2023. El año que viene será el último año de esta gestión antes de las nuevas elecciones. Y, por consiguiente, el último cartucho para ganar la Libertadores.
Román quiere perfeccionar el proyecto futbolístico para ganar la tan ansiada Séptima. Para eso, más allá de que muchos hinchas xeneizes y hasta especialistas que cubren día a día al club piensan de que tendría que llegar un entrenador con experiencia, el vicepresidente no descarta a Ibarra como posible cabeza de grupo para encarar el torneo continental.

Desde la dirigencia, sumado a los socios de Riquelme en el CdF (Bermúdez, Serna, Cascini y Delgado), piensan que el trabajo realizado hasta el momento por el «Negro» es para destacar. El manejo de grupo, la tranquilidad, la apuesta a los juveniles del club, los resultados y la victoria ante River crearon un ambiente ganador que no resulta facil.
Por eso, a pesar de que el trinomio Ibarra – Gracián – Pompei solo fue ratificado hasta diciembre, ninguno se anima a afirmar que, en enero de 2023, cuando empiece la pretemporada post Mundial de Qatar, el «mejor lateral de la historia de Boca», como dijo Riquelme, no esté sentado en el banco de suplentes.
Las próximas semanas serán claves: Boca definirá la Liga Profesional, está a dos partidos de ser bicampeón de la Copa Argentina, tiene el Trofeo de Campeones para sumar otra estrella más, y terminó el año invicto ante el equipo de Marcelo Gallardo. Por eso, esta recta final puede ser el camino para Ibarra 2023.
