Washington anunció un paquete financiero para la Argentina, pero ató los desembolsos a medidas que afectan al campo y a sectores estratégicos. La experiencia de México en los años 90 aparece como espejo de las condiciones.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, comunicó que su país impulsará un esquema de asistencia para la Argentina con compra de bonos en dólares, un crédito stand-by sin monto definido y una línea swap de US$20.000 millones con el Banco Central. Explicó que el objetivo es estabilizar los mercados y asegurar pagos de deuda, pero aclaró que los desembolsos se concretarán después de las elecciones del 26 de octubre.
El funcionario norteamericano afirmó en X: “El @USTreasury está listo para comprar bonos argentinos en dólares y lo hará según las condiciones lo exijan”. Añadió: “También estamos preparados para otorgar un importante crédito stand-by a través del Fondo de Estabilización Cambiaria, y hemos mantenido conversaciones activas con el equipo del presidente Milei para hacerlo”.
Sin embargo, el apoyo no será gratuito. Bessent precisó: “Y estamos trabajando con el gobierno argentino para poner fin a las exenciones fiscales para los productores de materias primas que conviertan divisas”. La medida apunta a eliminar la suspensión de retenciones al campo, que favorece a grandes exportadores locales pero afecta a los farmers de EE. UU., un núcleo clave del voto republicano.
El Tesoro estadounidense condicionó además la llegada de inversiones. “He estado en contacto con numerosas empresas estadounidenses que planean realizar importantes inversiones extranjeras directas en Argentina en múltiples sectores en caso de un resultado electoral positivo”, escribió Bessent. Los sectores de energía y minería figuran entre los más atractivos por los beneficios del Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI).
El respaldo político de Trump también apareció en su mensaje: “La Administración Trump mantiene un firme apoyo a los aliados de Estados Unidos, y el presidente Trump ha otorgado al presidente Milei un respaldo excepcional a un funcionario extranjero, demostrando su confianza en los planes económicos de su gobierno y la importancia estratégica geopolítica de la relación entre Estados Unidos y Argentina”. El secretario aseguró que “inmediatamente después de las elecciones, comenzaremos a trabajar con el gobierno argentino en el pago de sus principales deudas”.
El escenario recuerda al rescate que EE. UU. otorgó a México en 1995 tras la crisis del “efecto tequila”. En aquel momento, Washington habilitó un paquete superior a los US$20.000 millones, exigió un ajuste fiscal estricto, elevó tasas de interés y promovió reformas bancarias. El programa frenó la fuga de capitales y estabilizó el peso mexicano, pero provocó una caída del PIB, inflación elevada y pérdida de ingresos reales para amplios sectores.
Ese antecedente muestra que el auxilio puede significar un alivio inmediato, pero también un fuerte condicionamiento para la política económica y social del país beneficiario. La Argentina encara así un acuerdo que ofrece oxígeno financiero, pero con exigencias que afectan a sectores sensibles y refuerzan la influencia estratégica de Estados Unidos en su economía.
