A pocas semanas del cierre de sesiones ordinarias, el futuro del Presupuesto 2025 sigue incierto en el Congreso. Con el oficialismo sin prisa para su aprobación, y con una oposición que exige modificaciones en partidas clave, se baraja la posibilidad de que Milei gobierne bajo la prórroga del presupuesto 2023, en un contexto de inflación mucho más alto. La falta de consenso podría llevar a un ajuste en sectores esenciales, mientras el presidente insiste en el «déficit cero» como su única condición innegociable
A medida que se acerca el cierre de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, previsto para el 30 de noviembre, aún no está claro el destino del proyecto de Presupuesto 2025. Este documento, presentado en el parlamento por el presidente Javier Milei a mediados de septiembre, no ha tenido avances significativos en la Cámara de Diputados que lo acerquen a una posible votación para luego enviarlo al Senado. Aunque la oposición y algunos sectores dialoguistas han solicitado ajustes en ciertas partidas, el oficialismo parece no mostrar un gran interés en impulsar su aprobación. Por su parte, desde los bloques dialoguistas, criticados en ocasiones por el presidente pero convocados a reuniones posteriormente, advierten sobre La Libertad Avanza (LLA): «Es una caja de pandora».
El plazo para la firma de los distintos dictámenes de proyectos vence el 20 de noviembre. Si bien, en este escenario, Diputados podría tratar el presupuesto antes de la finalización de las sesiones ordinarias, no alcanzaría a ser tratado en el Senado, a menos que el Poder Ejecutivo opte por extender el período ordinario hasta diciembre o, en su defecto, convoque a sesiones extraordinarias, lo cual se percibe como poco probable.
En cuanto a las sesiones extraordinarias, si finalmente el Gobierno decidiera convocarlas, únicamente podrían abordarse los proyectos incluidos en el temario oficial del Ejecutivo. La semana pasada, el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, anticipó: «No está previsto que se convoque a sesiones extraordinarias”. Si esta convocatoria no se realiza, o si se hace sin incluir el presupuesto, Milei tendría la posibilidad de gobernar sin discutir sobre las partidas hasta marzo, momento en que se inauguran las nuevas sesiones, contando con las facultades extraordinarias que le otorga la Ley Bases.
Desde la Casa Rosada, han dejado entrever un cierto desinterés en que el Congreso apruebe el proyecto de Presupuesto 2025. En repetidas ocasiones, Javier Milei ha enfatizado que su única condición innegociable en el presupuesto es el «déficit cero«. En caso de que el Parlamento no dé luz verde al proyecto, se produciría la inédita prórroga del presupuesto 2023 por segunda vez consecutiva.
Entre las principales modificaciones solicitadas, se destacan las referidas a jubilaciones, coparticipación y universidades. Aunque el PRO no es parte del bloque oficialista, ha votado en línea con el gobierno en numerosas sesiones sobre leyes clave. No obstante, en esta ocasión, intentará incluir algunos cambios en el proyecto: uno de ellos es la devolución del fondo coparticipable que había sido retirado por el expresidente Alberto Fernández y reasignado a la provincia de Buenos Aires. Además, los legisladores del PRO han estado recopilando inquietudes de gobernadores e intendentes de su partido para presentarlas al Gobierno. «Esas dos cosas tienen que estar en el Presupuesto 2025«, sostuvo una fuente de la bancada.
Cuando Milei vetó la ley que asignaba recursos al presupuesto universitario, el PRO emitió un comunicado instando al Gobierno a priorizar «las necesidades de las universidades en el Presupuesto 2025». Un diputado de La Libertad Avanza indicó que estaban dispuestos a «evaluar» posibles modificaciones durante el debate y que «seguramente» aportarían «algún cambio» a la discusión.
Por su parte, Miguel Ángel Pichetto, diputado y presidente del bloque Encuentro Federal, anticipó algunos puntos de su dictamen. En una entrevista radial, explicó: «Queremos arribar a un dictamen que contemple la demanda de las provincias, que aborde las problemáticas de los jubilados conformando una fórmula que sea razonable, que sería devolverle el 8% del mes de enero y el ajuste por la inflación. Hay que ordenar también las cajas de jubilaciones de las provincias que están en orden».
El legislador nacional señaló la necesidad de un debate amplio en el Congreso sobre el presupuesto universitario, afirmando: «Hay que analizar entre todos en el Congreso el presupuesto universitario. Me parece que tiene que ser reacomodado, no puede ser el que mandó el Poder Ejecutivo». En paralelo, desde la Unión Cívica Radical (UCR), debilitada tras la salida de 12 diputados que formaron un bloque independiente, comentaron que, aunque el tiempo para el debate es escaso, «aún es prematuro» hablar de modificaciones concretas, ya que primero deben ver «qué acepta» La Libertad Avanza. «La idea es que haya presupuesto, porque lo peor que puede pasar es que prorroguen el Presupuesto 2023», destacaron.
Mientras tanto, el bloque de Unión por la Patria (UP), la primera minoría con 99 diputados, ha mantenido su postura de rechazar el proyecto de Presupuesto 2025 desde su presentación oficial. «Hay inconsistencias macro y partidas que no cierran», afirmó Germán Martínez, jefe de la bancada, en septiembre, tras el impactante acto dominical de presentación de Milei en el parlamento.
El tiempo apremia. Si el Congreso no logra aprobar el nuevo presupuesto, Milei tendrá la posibilidad de gobernar con el proyecto de hace dos años, elaborado en un contexto de inflación mucho menor, con un pronóstico inflacionario actual un 200% mayor. Esto le otorgaría libertad para implementar ajustes en diversos sectores, algo que ha dejado en claro no le preocupa en lo absoluto. Su única preocupación parece centrarse en la eliminación del déficit fiscal, sin importar si los recortes afectan a los sectores populares, mientras que el pequeño porcentaje más rico del país no se vería afectado por estas medidas.
