Los futbolistas postergaron un paro que iban a llevar a cabo durante este fin de semana para alargar el tiempo de negociaciones, aunque mantiene la amenaza de hacerlo en caso de que no haya arreglo por los contratos colectivos.
La asociación de futbolistas italianos llamó a huelga hace dos semanas por una disputa sobre un contrato colectivo con la liga, que quería incluir una cláusula que dice que los jugadores no deseados debían aceptar una transferencia o entrenar separados del primer equipo. El sindicato se indignó ante la postura de la Serie A, recientemente independiente, y el hecho de que se permitió que el acuerdo colectivo existente expirara en la pretemporada.
El anuncio de suspender la huelga fue realizado tras cuatro extensas reuniones entre la liga y el sindicato. Pese a que se pospuso la huelga, aún no se ha alcanzado un acuerdo final y el jefe del sindicato, Sergio Campana, dijo que la medida podría aún realizarse si un pacto sobre los puntos más importantes no se alcanzaba en el plazo de dos meses. "Ahora vamos a hablar hasta el 30 de noviembre. Sin estas condiciones (la solución de los puntos más emblemáticos), habrá una huelga automática", dijo a periodistas.
Tanto, el presidente de la federación local, Giancarlo Abete, prometió que evitará que los clubes lleven a cabo amenazas a sus futbolistas no deseados. "Abete ha dicho que garantizará que los clubes no harán cumplir estos dos puntos", dijo el presidente de la Serie A, Maurizio Beretta. La suspensión significa que se disputará el partido del sábado entre la Roma y el campeón Inter de Milán, al igual que el resto de la programación de este fin de semana.
Los partidos programados para este miércoles y jueves por una nueva jornada nunca estuvieron en riesgo. Una huelga por motivos similares siguió adelante en 1996, pero el sindicato ha amenazado con iniciar acciones en varias ocasiones dando marcha atrás.
Esta vez el tema se veía complejo, pero el apoyo del público fue escaso y los expertos y aficionados han mostrado su malestar porque los futbolistas, que reciben sueldos millonarios, pudieran realizar una huelga mientras el resto de los trabajadores tiene dificultades. El fútbol italiano acaba de recuperarse de un escándalo de partidos arreglados en 2006, mientras cambios al por mayor se han hecho en la federación después de que la selección nacional fue eliminada de la fase de grupos de la Copa del Mundo de Sudáfrica, a la que llegó como campeón vigente.
Como parte del acuerdo sellado hasta el momento, el sindicato de futbolistas ganó una batalla para que los partidos programados por la Serie A para el día festivo del 6 de enero se jueguen el 22 de diciembre.
