Antes de fin de año se realizará el congreso partidario. Mediante la repartición de de los apoderados, el matancero intentará, y estará casi obligado, a dar espacios de poder a todas las representaciones en la que se encuentran actualmente divididos los peronistas. La votación del presupuesto le brindará un certero y previo panorama de la situación actual del partido.
A pocos días de finalizar el último mes del 2016, se prepara el primer Congreso del PJ Bonaerense luego de la inesperada derrota que sufrieran hace un año a manos de la actual gobernadora, María Eugenia Vidal. En un marco de división del peronismo, Fernando Espinoza, titular del sello partidario en Buenos Aires, viene repitiendo hace un tiempo su deseo de buscar la unidad para derrotar en las elecciones a Cambiemos.
La realización del congreso ya es un hecho, y la participación de los diversos sectores en los que se encuentra fragmentado el mítico partido en la provincia, presumen cierta colaboración en pos de empoderar lo que alguna vez el sindicalista Hugo Moyano tildó de “cáscara vacía”. Hace un mes, el llamado a realizar el congreso partidario había surgido –y apurado su realización- con la idea de dar un mensaje de fuerza ante el acto, que finalmente no se dio, del 7 de diciembre que iba a realizar el kirchnerismo con la ex presidenta como principal oradora.
En tanto, el miércoles, día fijado para el tratamiento del Presupuesto 2017 en la legislatura local, el titular del PJ Bonaerense tendrá un panorama tal vez más claro y fresco de cómo juegan los distintos espacios del partido. Visualizado el mapa, se encargará de diagramar la estrategia para encarar el ansiado proceso de unidad.
Como fuere, la tarea para Espinoza no será sencilla. En la actualidad, el peronismo de la provincia se encuentra dividido en al menos cuatro vertientes: los Esmeralda, el grupo de intendentes encabezados por Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) y Gabriel Katopodis (San Martín), más dialoguistas con el oficialismo y a favor de dejar atrás todo aquello vinculado con el kirchnerismo; el Grupo Fénix, con los alcaldes Verónica Magario (La Matanza) y Gustavo Menéndez (Merlo) a la cabeza, no reniegan de su pasado K y apuestan a que dirigentes del gobierno anterior se sumen al proceso de renovación; los Patria, referenciados en Mario Secco (Ensenada) y Jorge Ferraressi (Avellaneda), son de los pocos “ultra-K” que quedan con poder territorial y apuestan por que Cristina Fernández de Kirchner u Daniel Scioli encabecen alguna boleta el año próximo; y, por último, los dirigentes del Grupo Establo, jefes comunales del interior de la provincia, allí Julián Domínguez se erige como uno de sus probables referentes electorales.
Las negociaciones y acuerdos estarán enfocados en la conformación de la mesa de apoderados. En la actualidad son cuatro: el histórico Jorge Landau; Eduardo “Wado” De Pedro; Ulises Giménez; y Eduardo López Wesselhoeft.
A pesar de que un importante grupo de peronistas quedaron resentidos con “Wado” a partir de ser el encargado de seguir las directivas del gobierno de Cristina a la hora de armar listas y candidaturas, que finalizaron en la derrota del partido luego de casi 30 años, Espinoza mantiene la postura de que no abandone ese puesto. Lo mismo correría para los demás integrantes. El matancero apuesta a ampliar la mesa y que todos los sectores sean representados. Su deseo, en pos de la unidad, es que tres o cuatro más se integren con el objetivo de que dos bancas sean para representantes del interior y las dos restantes se repartan entre el Fénix y el Esmeralda.
En tanto, los intendentes del interior comparten la idea del ex alcalde de La Matanza de ampliar la nómina, pero con la idea de introducir un apoderado por cada una de las ocho secciones electorales.
Por su parte, el Grupo Esmeralda y el randazzismo apoyan la convocatoria al congreso del partido, pero con el objetivo renovar por completo sus autoridades.
El peronismo está en proceso de ebullición y, por el momento, dividido, le hace un gran favor al oficialismo, que mete mano para que el panorama quede como está. La postura que adopten las distintas vertientes del PJ durante el tratamiento del Presupuesto será una instantánea previa considerable para otro de los primeros pasos claves en el futuro y reconstrucción del peronismo bonaerense, la convocatoria al Congreso partidario.
