Hace unos días el intendente, Nicolás Ducoté, informó que se tomarán un máximo de dos meses para analizar las estructuras y sectores en donde recortarán.
En línea directa con el discurso y las gestiones que emanan desde presidencia de la Nación y la gobernación bonaerense, el intendente de Pilar, Nicolás Ducoté, se puso en línea con sus líderes políticos y aplicará un respectivo ajuste en las cuentas públicas locales.
En un período estimado de entre 45 a 60 días se tendrá estipulado con precisión dónde se realizarán las respectivas retracciones. Uno de los sectores afectados será en el organigrama del gabinete, seguramente en la eliminación o función de algunas secretarías o subsecretarías.
En tanto, en cuanto a la planta pública del municipio se planea reducir el reemplazo del personal; por ejemplo, en el caso de las jubilaciones. Sin embargo, en aquellas estructuras ligadas a los servicios críticos, se mantendrán.
Una de ellas es el área de seguridad. Allí no se planean modificaciones. Al contrario, hace una semana Ducoté señaló que “es una preocupación cotidiana y una de las cosas que no se puede recortar”. Incluso pidió “seguir poniendo más patrulleros en las calles y más cámaras, además de mejorar los esquemas de prevención”.
En tanto, se estima que las obras públicas de prioridad tampoco pasarán por la podadora municipal. De modo que, por ejemplo, el plan de asfaltar 500 cuadras seguiría en pié como algunas cuestiones vinculadas a cuestiones hidráulicas.
El recorte, tal como comentó el intendente, podría estar en “las cosas que pueden ser vistas como no tan esenciales” actualmente. Allí podrían entrar algunos programas que tienen financiamiento de Nación o Provincia, que pueden postergarse o modificarse. En salud y en educación podrían darse ciertos frenos a la construcción, por ejemplo, de determinados centros de salud o disminuir lo estipulado a infraestructura escolar.
