Los diputados y el sector dialoguista del sindicalismo reforzaron su vínculo en un encuentro clave.
Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó, integrantes del bloque Hacemos Federal, participaron de una cena organizada por el sector dialoguista de la CGT en la sede de la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad (FATSA). El encuentro se realizó para reconocer la labor de los diputados en el freno a la reforma laboral impulsada por el Gobierno en la Cámara de Diputados y para fortalecer una alianza político-sindical con vistas a 2025.
Entre los asistentes se encontraban figuras relevantes del sindicalismo, como Héctor Daer, anfitrión del evento; Hugo Moyano y Octavio Argüello, recientes incorporaciones de Camioneros a la CGT; Gerardo Martínez (UOCRA), Sergio Palazzo (Bancarios), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Rodolfo Daer (Alimentación) y Cristian Jerónimo (Vidrio). El objetivo principal fue consolidar un frente común que permita enfrentar proyectos legislativos que generan rechazo dentro del movimiento sindical.
El sector dialoguista de la CGT lideró la iniciativa del encuentro. Este espacio apuesta por evitar medidas de fuerza, priorizando la negociación con el oficialismo, aunque sin certezas sobre los pasos del Gobierno en el Congreso. Entre las propuestas que generan tensión se encuentra la denominada «Ley Tetaz», que incluye la eliminación de la reelección indefinida en los sindicatos, la prohibición de la cuota solidaria, cambios en las obras sociales y la obligación de presentar declaraciones juradas, entre otros puntos.
El 19 de noviembre, el bloque Hacemos Federal resultó clave para evitar que esta iniciativa avanzara en la Comisión de Legislación del Trabajo. Alejandra Torres, diputada de ese espacio y miembro de la comisión, fue reemplazada por Miguel Ángel Pichetto, quien manifestó el rechazo a la propuesta. Pichetto argumentó: “La democratización que ustedes plantean no se puede hacer sin los actores del mundo del trabajo. Es fundamental hacer una convocatoria más amplia y tener un determinado consenso. Para llevar adelante una reforma de esta naturaleza también se requiere poder político”. Jorge Ávila, también integrante de Hacemos Federal y líder del sindicato petrolero de Santa Cruz, acompañó la postura.
En abril, Pichetto también jugó un rol central para que el Gobierno aceptara eliminar 42 artículos de la reforma laboral que rechazaba la CGT. La versión final de la Ley Bases fue aprobada en Diputados gracias a estas modificaciones. Pichetto alertó a los dirigentes sindicales sobre la intención del Ejecutivo de incorporar contenidos del DNU 70, frenado previamente por la Justicia. Esa misma jornada, abogados de la CGT trabajaron con el equipo de Pichetto para revisar el texto y marcar los puntos más controversiales. Finalmente, el proyecto se redujo de 58 a 16 artículos, preservando solo medidas orientadas a fomentar el empleo, dejando de lado las disposiciones que afectaban al sindicalismo.
El Gobierno, por su parte, presentó recientemente un proyecto para modificar la Ley de Contrato de Trabajo, bajo el nombre de Promoción de Inversiones y Empleo. Este plan busca incentivar el crecimiento de las empresas, especialmente pymes, y formalizar el empleo. Sin embargo, uno de los puntos más conflictivos es el artículo de la Ley Bases que penaliza los bloqueos empresariales. Aunque el Ejecutivo había propuesto consensuar su reglamentación con la CGT y empresarios, el plazo legal para hacerlo ya expiró. Según la legislación vigente, estas acciones serán consideradas “grave injuria laboral”, habilitando el despido justificado de los trabajadores involucrados.
En la cena, tanto Pichetto como Monzó reforzaron su compromiso para respaldar al sindicalismo frente a leyes que consideran perjudiciales. La CGT, que mantiene un diálogo con el Gobierno pero desconfía de los sectores libertarios, logró consolidar aliados clave en el Congreso. Este acercamiento resulta fundamental en un contexto de tensiones políticas y reformas que podrían cambiar el escenario laboral y sindical del país.
