Los analistas corrigieron al alza sus previsiones, el Banco Central admitió un desvío frente a sus propios cálculos y los primeros datos de febrero marcaron una aceleración de precios que golpeó el relato oficial de la desinflación.
La salida de Marco Lavagna del INDEC no logró despejar las dudas del mercado. Las expectativas de inflación subieron y los primeros registros de febrero confirmaron una tendencia que chocó con el discurso del Gobierno. El propio Banco Central reconoció que el índice de enero resultó mayor al que proyectaba meses atrás, un dato que profundizó la desconfianza de los inversores.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que elabora el Banco Central a partir de estimaciones privadas, fijó para enero una inflación del 2,4%. La cifra superó el cálculo previo del mismo informe, que en diciembre ubicó el índice en 2%. La corrección mostró que el proceso desinflacionario no avanzó al ritmo que sostuvo el Ejecutivo.
El economista y ex diputado Martín Tetaz advirtió sobre el cambio de clima entre los analistas. “Comienzan a desanclarse las expectativas de inflación y los primeros datos de alta frecuencia de febrero confirman una aceleración de los precios en la primera semana del mes. A esto habrá que sumarle la desconfianza por la falta de independencia del INDEC”, afirmó.
Las señales negativas también aparecieron en los mercados financieros. Las acciones volvieron a caer, el riesgo país subió y la comparación regional dejó en evidencia el contraste con Brasil, donde las tasas alcanzaron el 15% y reforzaron el atractivo de ese mercado frente a la Argentina.
Los datos de precios de febrero aportaron más presión. El periodista Pablo Wende difundió un anticipo de la medición semanal de la consultora LCG, que estimó un aumento del 2,5% en alimentos y bebidas durante los primeros cinco días del mes. El registro reforzó la idea de una inflación más firme en el arranque de febrero.
En el interior del país también aparecieron números que contradijeron el relato oficial. En Córdoba, los alimentos subieron 3,3% en enero, según una medición conocida esta semana. El dato desarmó la versión que afirmó una inflación más baja fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Este escenario explicó la decisión del ministro de Economía, Luis Caputo, de frenar la publicación del nuevo índice del INDEC. El sistema suspendido arrojó un resultado superior al 3% y precipitó la renuncia de Lavagna. Caputo descartó esa metodología con el argumento de que resultó desactualizada y mantuvo la canasta de 2004, un esquema que el mercado cuestionó por su distancia con los hábitos de consumo actuales. Lejos de calmar expectativas, la maniobra reforzó las dudas sobre la medición y alimentó la previsión de una inflación en alza.
