La polémica por la despenalización de la marihuana en Argentina se instaló desde hace un tiempo. Sectores conservadores la condenan, mientras crece el debate sobre si la represión al consumo personal es constitucional o no.
Por Adrián Cordara
“Vos tenés consciencia de saber qué está bien y qué está mal, la policía debe llevarte si robás o asesinás, pero no entiendo por qué no estoy en libertad, sólo por fumar la hierba de la paz”, decía el “Pity” Álvarez en la canción “Legalícenla” de Viejas Locas. Casi como un grito de guerra, y defendiendo a los consumidores, para que no sean tratados como terroristas. No estaba tan errado el “Pity” en sus denuncias, y me parece que aquí está el meollo del asunto, ¿condenamos a un chico por estar fumando un cigarrillo de marihuana?, ¿lo tratamos como un delincuente?, ¿lo crucificamos? La respuesta lógica es NO.
Sin embargo, en la Argentina ya son muchos los antecedentes de jóvenes que fueron encontrados por la policía “fumando un porrito”. Fueron detenidos y se les abrieron causas en su contra. Al mismo Andrés Calamaro, sólo por nombrarlo en aquella famosa frase “Qué buena noche para fumarse un porrito”, se lo enjuició por apología y el proceso duró 10 años. Sí, 10 años.
¿Qué hubiese pasado si Calamaro hubiera dicho “Qué linda noche para tomarme un whisky con hielo”? La respuesta parece obvia, nada. ¿Acaso el alcohol no es dañino? Ah, pero claro, es legal…Y a eso quería llegar, no importa si hace daño o no, el tema es que sea legal. Por lo menos para algunos.
La marihuana no es legal, pero uno puede encontrar gente consumiéndola en una plaza, por la calle, en un bar, en una oficina. Entonces ¿qué hacemos? Intentamos tapar el sol con los dedos. Créanme que es muy complejo hacerlo. ¿Mejor buscamos una solución para que los consumidores, así como los de tabaco y alcohol, no sean perseguidos como delincuentes?
Buscar una solución concreta no es mirar a cámara y fumarse un porro como el fascista, impresentable candidato a Jefe de Gobierno Porteño, Guillermo Cherasny. Es definir una situación que existe, y hacerse cargo de ella.
En los últimos tiempos hubo ciertos fallos de la justicia que alientan a los consumidores a creer que la cuestión puede cambiar. El mes pasado, los jueces de la Sala II de la Cámara Federal dictaron un fallo que generó polémica en ciertos sectores de la sociedad: sobreseyeron a una mujer que había cultivado plantas de marihuana en su casa para usar sus hojas como medicina. Dicha mujer sufría dolores crónicos en su columna y era alérgica a los calmantes.
Por un lado sabemos que, por ahora, la tenencia de marihuana es ilegal, pero por otro, penar la tenencia para el consumo personal es inconstitucional, porque vulnera el derecho a la privacidad. Dos caras de una moneda que se contrapone, y en el medio, los consumidores, y arriba los traficantes, que casualmente nunca son encontrados, ni detenidos, ni encarcelados y mucho menos condenados. ¿Raro, NO?
La Argentina debe dejar de atacar los efectos e ir por las causas. Ojalá el debate sobre este tema no dure muchos años más y se encuentre una pronta solución, ojalá entendamos que cada persona puede hacer lo que le parezca, mientras no agreda a terceros, ojalá esto no quede sólo en un OJALA …
