La hija del ex intendente de San Isidro reclama el pago de una cláusula de 600 mil dólares por revocarle el patrocinio en pleno conflicto con Icardi. Mientras el abogado fue arrestado en el Barrio Golf por estafas reiteradas, la Justicia de San Isidro investiga el rol de la conductora
La detención de Nicolás Payarola este jueves en su domicilio del Barrio Golf de Nordelta no solo desbarató una presunta red de estafas millonarias, sino que destapó una olla judicial que podría complicar seriamente a Wanda Nara. El fiscal Cosme Iribarren, titular de la UFI de Benavídez, lideró el operativo que terminó con el abogado tras las rejas, acusado de defraudar a múltiples clientes, incluido el padre del futbolista Gonzalo Montiel. Sin embargo, en el expediente brilla un nombre propio que conecta el caso con la política de San Isidro: Macarena Posse.
La abogada e hija de Gustavo Posse, ex intendente de San Isidro, ha impulsado una denuncia que pone a la conductora de televisión en una posición delicada. Según consta en la causa, Posse reclama el pago de una cláusula de rescisión de 600 mil dólares, luego de haber representado a Nara en los momentos más álgidos de su disputa legal con Mauro Icardi.
Entre enero y abril de este año, Macarena Posse y su socia asumieron la representación legal de Wanda Nara en cuatro expedientes clave, tramitados tanto en el Juzgado Civil N°86 de CABA como en el Juzgado de Familia N°2 de Tigre. La labor incluía el divorcio, alimentos y el régimen de visitas de los hijos.
Dada la alta exposición y la demanda «24/7» que exigía la mediática, las letradas establecieron una cláusula clara en el convenio de honorarios: si Nara revocaba el patrocinio antes de cumplir un año, debía abonar 600 mil dólares.
Según la denuncia a la que accedió la Justicia, tanto Wanda como Payarola —quien actuaba como nexo— dilataron sistemáticamente la firma del documento. «Wanda está acá, todo adentro lo hablado, te envío el convenio», aseguraba Payarola en los chats presentados como prueba, mientras «pedaleaba» la situación.
La tensión escaló cuando Payarola dejó de responder los llamados. En un intento por regularizar la situación, Posse logró concretar una reunión presencial con Wanda Nara el pasado 25 de marzo en su departamento del edificio Chateau Libertador.
Lo que debía ser un trámite administrativo se convirtió en un almuerzo social con un empresario de gaseosas presente. Al momento de presentar la carpeta para la firma, la conductora esquivó el compromiso: «Todo eso ya lo tiene Nico», habría dicho, para luego rematar con un despreocupado «Ni idea» ante la insistencia de las abogadas sobre el paradero del documento.
Firmas dudosas y la mira de la Fiscalía
Un detalle inquietante se suma a la trama financiera: la validez de los documentos presentados en los tribunales. Macarena Posse aseguró que en varias oportunidades debieron rehacer escritos porque las firmas atribuidas a Nara que traía Payarola eran, a simple vista, «raras» y «muy dudosas».
Ahora, con Payarola detenido por la Policía Bonaerense, la situación procesal de Wanda Nara queda en manos del fiscal Iribarren. En su pedido de allanamiento, el funcionario judicial solicitó específicamente el secuestro de toda investigación que involucre a la influencer.
El objetivo de la UFI Benavídez es determinar si Wanda Nara fue una víctima más de las maniobras de su ex abogado —quien reapareció brevemente en junio para reprender a sus colegas— o si, por el contrario, fue partícipe de un engaño orquestado para evadir el pago de honorarios profesionales a una de las familias con más peso político de la Zona Norte. Es posible que, en los próximos días, la conductora deba presentarse en San Isidro para dar explicaciones.

