En diálogo con Eduardo Román en “Pasa de Todo”, se refirió a las alcances de la iniciativa de la Secretaría de Desarrollo Social. Contó en qué consisten cada una de las etapas del proyecto. “Ahora estamos haciendo el primer paso de conocernos”, afirmó.
La responsable de la Casa de Abrigo de San Martín mantuvo el último jueves un diálogo con Eduardo Román en el ciclo radial de LaNoticiaWeb, “Pasa de Todo”, donde contó a qué apuntan con el nuevo programa lanzado por la Secretaría de Desarrollo Social
Contanos un poquito en qué consiste la iniciativa…
Es paulatino porque el proyecto tiene varias etapas. En principio, la primera es la puesta en marcha de la Casa de Abrigo, con la posibilidad de que todas las personas en situación de calle puedan pasar por acá y venir. Para primero conocerla, cocinar, comer, bañarse y empezar a trabajar, junto con un equipo interdisciplinario que tenemos que van a ofrecer todas las herramientas para que la gente pueda generar algún cambio. Tenemos una segunda etapa, que es la de la capacitación y formación. La idea es poder armar emprendimientos, talleres de formación para que la gente una vez que ya está instalada en la casa y generamos un vínculo entre todos los que trabajamos en este lugar. Y la tercera etapa es cuando la gente ya pasó la parte de quedarse a comer y bañarse, y la capacitación, es la posibilidad de generar un espacio que se llamaría “la Casa de Medio Camino”. Una vez que la gente está capacitada para salir, pueda insertarse en este espacio y desde ahí crear un trampolín hacia la inclusión social.
¿Dónde queda la Casa de Abrigo?
En Villa Maipú. En la calle Savio 2500 (y Beruti)
Tengo entendido que la gente ahora está llegando en una combi especial de la Municipalidad. ¿Cómo es el reclutamiento?
Nosotros tenemos un móvil específicamente para eso, que forma parte del programa de gente en situación de calle, con dos operadores. Todos los días salen a recorrer el distrito. Vamos sabiendo a partir de las llamadas telefónicas de los propios vecinos, las organizaciones y del relevamiento que nosotros antiguamente ya veníamos haciendo. Hacia allá van los operadores, conversan con la gente y las primeras veces los trasladamos con el móvil porque la idea es que empiecen a conocerlo ellos.
¿Por ahora la gente no está durmiendo ahí?
No, por ahora estamos haciendo el primer paso de conocernos. Los que quieren ya empiezan a contarnos cómo es su vida y su historia. Acá nosotros tenemos un equipo interdisciplinario y hay mucha gente que está trabajando. La idea es poder ayudar a esta gente que por su propio mapa de vida puedan generar un cambio. No es la intención de que vengan y de por vida estén acá, se queden y duerman. Todo lo contrario. Articulamos con otras áreas.
¿Qué promedio de edad hay?
Tenemos una persona adulta de unos 70 años. Pero el resto arranca desde los 20 años para arriba. No podemos ofrecerles este espacio para niños y adolescentes, porque para eso tenemos el Servicio de Protección de Derechos del Niño. Cuando vemos a un niño en esta situación, nos comunicamos con el 0-800 de la guardia y pasarles el dato a ellos.

