La senadora profundizó sus diferencias con el núcleo duro libertario en medio de la crisis por el caso Manuel Adorni y empieza a ser vista como una figura con construcción propia dentro de la centroderecha. En el oficialismo crece la incomodidad por sus movimientos políticos y su autonomía frente a Javier Milei
Mientras crecen las dudas dentro y fuera del oficialismo sobre el rumbo del Gobierno de Javier Milei, la figura de Patricia Bullrich comenzó a despegarse progresivamente de la estrategia política y comunicacional de La Libertad Avanza. En distintos sectores del poder ya observan a la senadora como una dirigente con construcción propia y capacidad para disputar el liderazgo de un electorado de centroderecha desencantado con el Presidente, pero que tampoco quiere un regreso del kirchnerismo.
El clima de incertidumbre atraviesa incluso a dirigentes libertarios. Aunque la caída en la imagen de Milei no se traduce todavía en el crecimiento de una figura opositora consolidada, distintos analistas y referentes políticos señalan que el desgaste del Gobierno empezó a abrir espacio para nuevas referencias dentro del mismo universo ideológico.
En ese escenario aparece Bullrich, quien en los últimos días profundizó señales de autonomía respecto del núcleo duro libertario. En la Casa Rosada cayó especialmente mal que fuera la única dirigente oficialista con peso político en reclamar públicamente que Manuel Adorni presentara de forma inmediata su declaración jurada en medio de la causa por presunto enriquecimiento ilícito.
La senadora no sólo apuntó contra el jefe de Gabinete, sino que además dejó trascender el malestar por el impacto que el caso genera en la gestión. Cerca suyo sostienen que el Gobierno quedó “empantanado” por la situación judicial del funcionario, mientras dentro del oficialismo reconocen en privado que el tema paralizó parte del funcionamiento político y comunicacional de la administración.
El miércoles, además, Bullrich se mostró en una actividad organizada por la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión del Senado, donde escuchó cuestionamientos al cierre de la sala de periodistas de Casa Rosada y a las restricciones a la prensa impulsadas por el Gobierno. Su presencia contrastó con la escasa participación de referentes libertarios y volvió a exponer diferencias con el estilo de conducción presidencial.
Dentro del entorno de Karina Milei interpretan que la exministra conserva márgenes de autonomía política que incomodan al karinismo. “Patricia tiene juego propio y siempre lo tuvo”, reconocen incluso dirigentes cercanos al oficialismo, donde observan con preocupación que la senadora no responde a la lógica verticalista que domina en el espacio libertario.
La tensión aumentó después de que el propio Javier Milei saliera desde Estados Unidos a respaldar públicamente a Adorni y relativizara las declaraciones de Bullrich, al sostener que simplemente había “spoileado” una decisión ya tomada sobre el adelantamiento de la declaración jurada del funcionario.
En paralelo, comenzaron a multiplicarse las especulaciones sobre el futuro político de la senadora. Hay sectores que creen que muchos votantes que hoy muestran desilusión con el Gobierno fueron, anteriormente, parte del electorado de Bullrich, y que podrían volver a verla como una alternativa competitiva si decidiera construir un armado propio.
También crecen las lecturas sobre un posible reencuentro político con sectores del PRO. En distintos ámbitos de poder interpretan que la reciente cercanía con Mauricio Macri no es casual y funciona como una señal de reposicionamiento frente al desgaste libertario.
Dentro del oficialismo admiten que el clima interno se volvió más tenso. Algunos dirigentes cuestionan en privado el aislamiento creciente alrededor del Presidente y el temor de muchos funcionarios a marcar diferencias o transmitirle diagnósticos incómodos.
En ese contexto, cada movimiento de Bullrich es seguido con atención por la conducción libertaria. La recorrida que realizará este viernes por Villa Lugano junto a Pilar Ramírez, una de las principales referentes de Karina Milei en la Ciudad, será observada como un intento de exhibir unidad luego de varios días de fuertes tensiones internas. La actividad incluirá visitas a una fábrica de juguetes y a un centro comercial del sur porteño.
