El jefe de Gobierno porteño anunciará esta semana la separación de los comicios locales para julio y buscará eliminar las PASO en la Ciudad, mientras que el gobernador bonaerense analiza desdoblar las elecciones provinciales si se eliminan las primarias a nivel nacional. La decisión final en Buenos Aires se definirá en los próximos meses
El debate sobre las PASO vuelve a cobrar protagonismo de cara a las elecciones de 2025. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, decidió cerrar el año retomando la discusión sobre la eliminación de las primarias, destacando su impacto económico en un tuit que buscó captar la atención en el ámbito del debate público. Mientras tanto, el jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, tiene definido avanzar en el desdoblamiento de las elecciones locales y planea enviar un proyecto a la Legislatura en sesiones extraordinarias para suspender las PASO.
Por su parte, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, expresó su disposición a analizar la suspensión o eliminación de las primarias si esta medida se adopta a nivel nacional, ya que la legislación establece que ambos comicios deben realizarse en la misma fecha. En caso de concretarse la eliminación de las PASO, se espera que la Provincia de Buenos Aires también proceda con el desdoblamiento de las elecciones provinciales, lo que representaría un cambio significativo en el panorama electoral.
La reforma electoral que proponía eliminar las PASO figuraba como uno de los cinco puntos clave de la agenda de sesiones extraordinarias en diciembre, según lo adelantó el vocero Manuel Adorni en un tuit. Sin embargo, el plan quedó interrumpido tras la polémica detención del senador Edgardo Kueider, quien fue sorprendido intentando cruzar a Paraguay con más de 200 mil dólares sin declarar. Ante esta situación, el Gobierno decidió suspender las actividades en el Congreso.
Con el debate pausado, parecía casi seguro que las PASO se mantendrían vigentes, hasta que Guillermo Francos retomó la cuestión, argumentando que su eliminación podría generar un ahorro estimado en 150 millones de dólares a nivel nacional. «Sería fundamental que podamos eliminarlas definitivamente, si hubiera acuerdo en sesiones extraordinarias o al principio del período ordinario, para ahorrarles a los argentinos tiempo, molestias y dinero», señaló.
El factor económico siempre tiene peso en la opinión pública. La mayoría de los ciudadanos no se siente motivada a participar en múltiples elecciones en un mismo año, y el conocimiento de que esto implica un gasto elevado suele generar mayor descontento. Para el oficialismo, esta propuesta encaja dentro de su promesa de reducir los llamados «gastos de la política«. Además, los argumentos de que las PASO tienen un uso limitado, operando más como una gran encuesta, y que los partidos deberían financiar sus internas, han ido ganando adhesión. Este enfoque resulta particularmente efectivo en un contexto donde predomina el discurso de la antipolítica.
Más allá de los argumentos económicos, las conveniencias electorales juegan un papel clave en este debate. La realidad es que a los oficialismos, ya sean nacionales, provinciales o municipales, les resulta atractivo eliminar las PASO porque les facilita controlar la oferta partidaria y limitar la aparición de adversarios internos. Para el Gobierno, esto significaría tener mayor influencia en la confección de listas a nivel nacional y en la definición de alianzas, especialmente en escenarios complicados como el del PRO, liderado por Mauricio Macri, que ha mostrado resistencia a unificar a las fuerzas de derecha. De hecho, el PRO, a través de María Eugenia Vidal, ha impulsado su propio proyecto para transformar las PASO en PAS, eliminando su carácter obligatorio.
El principal desafío para el Gobierno radica en conseguir los votos necesarios para impulsar esta iniciativa. La UCR ya expresó su rechazo a la eliminación de las primarias, mientras que el bloque Encuentro Federal, liderado por Miguel Ángel Pichetto, presentó un proyecto de reforma electoral que preserva las PASO. Dentro de la oposición más dialoguista, no parece haber consenso en favor de suprimirlas.
Sin embargo, algunos legisladores de estos mismos bloques han propuesto terminar con las primarias, alineándose con los intereses de los gobernadores de sus provincias. También existen iniciativas similares impulsadas por partidos provinciales e incluso por miembros de la bancada oficialista, Unión por la Patria. Ante este escenario, el Gobierno apuesta a abrir un amplio debate en el Congreso, buscando generar las condiciones necesarias para inclinar la balanza a su favor.
Jorge Macri está a punto de confirmar, posiblemente este viernes, el desdoblamiento de las elecciones porteñas en un intento por proteger el dominio del PRO en la Ciudad de Buenos Aires. La decisión busca evitar el impacto negativo que podrían generar las candidaturas nacionales impulsadas por La Libertad Avanza, entre las que se destacan nombres como Manuel Adorni, Karina Milei y Patricia Bullrich. Según trascendió, la fecha de las elecciones locales sería en julio. Paralelamente, Macri enviará a la Legislatura un proyecto para eliminar las PASO, argumentando que esto evitaría a los porteños la obligación de votar múltiples veces en el año. Sin embargo, para aprobarlo necesitará 40 votos, lo que lo obliga a negociar con sectores opositores. De no conseguirlos, las primarias se realizarían entre abril y mayo.
En la provincia de Buenos Aires, el panorama es incierto. El gobernador Axel Kicillof aún no ha definido si seguirá una estrategia similar. Si el gobierno nacional avanza con la eliminación de las PASO, la Provincia podría optar por el mismo camino. “Si es necesario, habrá que discutirlo en la Legislatura para determinar qué es lo mejor para Buenos Aires”, expresó Carlos Bianco, ministro de Gobierno. Además, dejó abierta la posibilidad de desdoblar las elecciones, algo que varios intendentes de Unión por la Patria han estado solicitando. “El gobernador está evaluando todas las alternativas. Ninguna es ideal, pero debemos garantizar un proceso transparente que responda a las expectativas de los bonaerenses”, agregó Bianco, remarcando que «estas elecciones son provinciales».
Por otro lado, Cristina Kirchner y La Cámpora prefieren evitar el desdoblamiento, ya que consideran más conveniente nacionalizar la campaña para confrontar las políticas de ajuste de Javier Milei, en lugar de centrar el debate en los problemas provinciales. Esta postura también refleja la disputa interna sobre quién tendrá el control para el armado de listas. Sin embargo, hay dudas sobre si nacionalizar el debate sería realmente lo más favorable, dado que tanto Kicillof como los intendentes conservan buenos índices de aprobación. “La gente nos conoce a nosotros, somos quienes estamos todos los días dando la cara”, afirmó un intendente cercano al gobernador. La decisión final sobre el tema se tomará entre febrero y marzo.
