La medida impactó con fuerza en el conurbano y en las principales ciudades bonaerenses. Hubo alta adhesión de maestros, estatales y judiciales. El conflicto salarial quedó en el centro de la escena antes del discurso del gobernador.
El inicio del ciclo lectivo en la provincia de Buenos Aires arrancó con aulas vacías en buena parte del conurbano, La Plata y los grandes centros urbanos. El paro docente marcó el primer comienzo de clases con huelga en seis años y dejó al gobierno de Axel Kicillof frente a un escenario de tensión sindical en la previa de la apertura de sesiones ordinarias.
Frente a la Casa de Gobierno bonaerense, un grupo reducido de maestros instaló una carpa y pegó carteles con reclamos salariales en las rejas. Uno de los mensajes sintetizó el malestar: «3% de aumento es una miseria».
Desde la conducción de SUTEBA hablaron de «alto acatamiento», aunque evitaron precisar un porcentaje general. En varias seccionales sí difundieron números concretos. En Baradero, la secretaria general local, Elena Salmerón, informó un 98% de adhesión en unas 60 escuelas del distrito. En Mar del Plata, fuentes gremiales señalaron una participación cercana al 90%. En Junín, la titular de SUTEBA, Silvia Velasco, ubicó el nivel de acatamiento en torno al 90%. Allí la medida también alcanzó a colegios privados. Desde SADOP indicaron: «Hubo escuelas donde el nivel de participación ha sido mayor al de otras medidas de fuerza».
La protesta no se limitó al sector educativo. Trabajadores de ATE realizaron un corte en el Puente Pueyrredón durante la mañana. Los judiciales de la Asociación Judicial Bonaerense llevaron adelante un paro total sin asistencia presencial ni tareas remotas en los 20 departamentos judiciales. Desde el gremio estatal describieron: «Acatamiento total en educación y muy fuerte en salud y la administración central».
El eje del conflicto estuvo en la negociación paritaria. Los sindicatos rechazaron la propuesta oficial de un 3% para febrero, con un 1,5% retroactivo a diciembre. Consideraron que el ofrecimiento resultó insuficiente frente a la inflación y la caída del salario real. La discusión también incluyó a estatales y judiciales, que tampoco alcanzaron un acuerdo en el inicio de 2026.
En el plano político, los gremios alineados con el oficialismo provincial buscaron llevar el reclamo hacia el ámbito nacional. SUTEBA, conducido por Roberto Baradel, planteó la necesidad de reactivar la paritaria federal y cuestionó la eliminación del fondo de incentivo docente dispuesta por el gobierno de Javier Milei. La Federación de Educadores Bonaerenses, en cambio, puso el foco en la negociación bonaerense y anunció la huelga en primer término.
Desde la Gobernación apuntaron contra la Nación por la falta de recursos. Atribuyeron la dificultad para cerrar la paritaria a la retención de 22,2 billones de pesos. El Ejecutivo provincial convocó a nuevas reuniones para el miércoles 4 de marzo. A las 11 citó a los docentes y a las 13 a los gremios estatales.
En el oficialismo sostuvieron que buscaban normalizar el dictado de clases al día siguiente. «Entendemos que hay buena predisposición de los trabajadores. Buscaremos que el martes todas las escuelas tengan clases normalmente», afirmaron fuentes gubernamentales.
El paro dejó así un inicio de ciclo lectivo atravesado por la disputa salarial y por el cruce político entre Provincia y Nación, con el gobernador obligado a exponer su posición ante la Asamblea Legislativa en un clima de conflicto abierto.
