Las posturas se volvieron inflexibles, y ahora la perspectiva es que los controladores aéreos suspenderían tareas esenciales para el funcionamiento del sistema aeronáutico, como la autorización de aeronaves y vehículos en tierra o la recepción y transmisión de planes de vuelo.
Sin ese trabajo esencial, los aeropuertos de todo el país tendrían demoras o cancelaciones en sus vuelos por la falta de personal en tierra.
«Esta decisión refleja el límite al que llegamos, meses sin respuestas, salarios por debajo de la inflación y un CCT que la empresa sigue desconociendo», sentenciaron desde el gremio en un comunicado.