Más allá de la nominación de cada bloque, el possismo consiguió en cada expediente importante el acompañamiento de aliados en el Concejo Deliberante. Propios y prestados abandonan sus bancas en diciembre. Y muchos no renovarán su mandato. En lo formal, oficialismo y oposición ponen en juego seis bancas cada uno.
Los concejales que ingresaron en el 2011 al Concejo Deliberante de San Isidro deberán abandonar sus bancas. En aquella ocasión el possismo hizo jurar a siete concejales. Seis fueron del riñón puro. Y la séptima en cuestión era Ester Fandiño, que formó parte de la lista por el acuerdo de Posse en el espacio de Alfonsín y De Narváez. Sin embargo, la concejal siempre se desempeñó en sintonía con la bancada opositora.
En esa lógica el oficialismo sabía que ingresaba una concejal que nunca formaría parte de las votaciones a favor de la gestión. Pero como contrapartida Florencia Longo, del GEN, y en menor medida Fernando Pose, del socialismo, aportaron su voto en cada expediente de Presupuesto, Rendición de Cuentas o Fiscal e Impositiva.
Ninguno de estos tres concejales renovarán sus mandatos. Pasando en claro, hay seis concejales puros del possismo que abandonan sus bancas. Son Castellano, Ares, Heidenreich, Pereyra, Bologna y Arena. Algunos renovarán, otros ocupan un lugar expectante en la lista, que deberá modificarse con el aporte de candidatos de la minoría que se suman desde la lista de Guillermo Montenegro. En el oficialismo aseguran que los cuatro candidatos que llegan desde el PRO trabajarán en sintonía con la gestión local.
En la oposición, a lo ya mencionado sobre las salidas de Fandiño, Longo y Pose, se suman tres kirchneristas: Brest, Bringas y Girasolli. Solo el sciolista, que ocupa el segundo lugar en la lista de Cafiero, puede renovar su banca.
En la oposición son optimistas. Aspiran a llegar entre todos a aportar como mínimo seis concejales. Hacen cuentas y creen que es posible. El objetivo es tener peso en el Concejo Deliberante y hacerle sentir a Posse el peso político desde el ámbito legislativo. Martin del FPV, Aguirre de Libres del Sur, y Hilding Ohlsson (candidato a intendente) con Abella Nazar en ConVocación por San Isidro, más Durrieu (también postulada a la intendencia) y Gelay; son los seis concejales opositores que seguirán en el cuerpo.
En el kirchnerismo quieren, de mínima, ingresar tres ediles. Luego de las PASO saben que sumando algunos votos más es posible conseguirlo. Además tendrían la alegría extra de poder decir que se hizo la cosecha de votos más importante para el peronismo en la historia de San Isidro.
En ConVocación también están optimistas. Creen que los votos de Montenegro se pueden conseguir con una buena campaña y trabajando el corte de boleta. Piensan que el ciudadano que votó a Montenegro no lo quiere a Posse, y en ese camino la opción que proponen es la más cercana al PRO. Quedaron casi dos puntos debajo del piso, pero hacen números y sueñan en grande. Algunos incluso en dar el batacazo y conseguir la intendencia con boleta corta. Otros en doblar los números de agosto y hacer ingresar varios concejales, lo que permitiría engrosar la presencia en el HCD y tener una bancada numerosa que se sume a los dos ediles.
En el Frente Renovador saben que es difícil disputar el electorado de Macri o Scioli, pero no bajan los brazos y cuentan con hacer ingresar ediles que se sumen a los dos que ya están en el recinto. Los números de las PASO permiten hacer especulaciones.
Desde estos tres espacios saben que los propios son leales y ninguno cambiará de bando. Es un concepto con el que siempre especuló el possismo. Pero esta vez no será posible. Frente para la Victoria, ConVocación por San Isidro y Frente Renovador competirán en octubre pero buscarán sumar concejales como unidad opositora. Probablemente se cuiden los votos. Todos compiten contra Posse, que con un propio 34 % en agosto permite soñar a la oposición con cambiar el equilibrio de fuerzas del HCD. La apuesta es que el possismo consiga solamente cinco.

