En un comunicado tras la 199ª reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, contrastaron la solidaridad del pueblo vista con Bahía Blanca, con ‘actitudes violentas de la dirigencia’.
Se llevó a cabo la 199° reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, presidida por monseñor Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza y presidente del organismo, acompañado por los miembros de la Comisión Ejecutiva: el cardenal Ángel Rossi y monseñor Daniel Fernández (vicepresidentes primero y segundo, respectivamente) y el obispo auxiliar de San Isidro, monseñor Raúl Pizarro, secretario general.
En la primera jornada de trabajo estuvo presente el nuncio apostólico, monseñor Mirosław Adamczyk, quien visitó la reunión para expresar a los obispos su deseo de unirse en oración por el Papa Francisco y por las víctimas de la trágica tormenta en la ciudad de Bahía Blanca. El martes por la mañana, los obispos realizaron el habitual intercambio pastoral, en el que compartieron las vivencias de las distintas reuniones de regiones pastorales celebradas a lo largo de los primeros meses del año.
Por la tarde de la primera jornada, los obispos iniciaron, un trabajo de reflexión sobre las Conferencias Episcopales en la eclesiología del Concilio Vaticano II. De allí, salió un comunicado con un claro mensaje al Presidente Javier Milei y toda la dirigencia política, en el contexto de lo sucedido en Bahía Blanca.
«Contrastando con este inmenso dolor, no deja de ser un signo de esperanza la reacción espontánea de nuestro pueblo de una compasión que baja a las manos, que se hace gesto de ternura, llegando incluso hasta el heroísmo de dar la vida. La solidaridad es una muestra evidente que nos necesitamos unos a otros. Valoramos agradecidos cómo en medio de la catástrofe, las distintas instituciones, al organizar seria y delicadamente la solidaridad, rescatan, salvan y ayudan a sostener empecinadamente viva la esperanza», expresaron sobre lo sucedido en la catástrofe de Bahía Blanca.
En ese sentido, definieron con contundencia: «Qué bueno sería que esta actitud de cuidar la dignidad de la persona humana, sobre todo cuando se muestra más vulnerable, ayude a dar respuesta a la otra realidad que se advierte tristemente en nuestra sociedad y en la dirigencia. Nos referimos a las actitudes y expresiones que lastiman, a esos lenguajes despreciativos, por momentos no exentos de crueldad, que atentan seriamente contra aquella unidad que tanto necesitamos como pueblo, para ponernos la patria al hombro, para salir adelante».
EL COMUNICADO COMPLETO:

