El senador afroamericano se impuso ampliamente en Maine; está casi igualado en número de delegados con Hillary Clinton. Este fin de semana también ganó en Washington, Nebraska, Islas Vírgenes y Lousiana.
Con las contundentes victorias que obtuvo este fin de semana en Washington, Louisiana, Nebraska, las Islas Vírgenes y Maine, Barack Obama acortó la ventaja que le lleva Hillary Clinton y volvió a sembrar incertidumbre sobre quién obtendrá la preciada nominación del Partido Demócrata para ser candidato a la Casa Blanca.
El senador por Illinois obtuvo el 57% de los votos en Louisiana; el 68% en Washington, e igual porcentaje en Nebraska. Con esos abultados márgenes, logró llevar su número de delegados a 1070; su rival y también senadora tiene 1095.
Clinton aún cuenta con una leve superioridad numérica, pero los medios declararon a Obama ganador en Maine, que reparte 24 delegados.
Semejante igualdad hará que, a partir de ahora, cada voto resulte decisivo para inclinar la cuenta final de los delegados a su favor y obtener así la preciada nominación del partido a la Casa Blanca.
El escenario de la dramática disputa demócrata fue anoche por el ventoso y nevado Maine. Allí, con el 56% de los "caucus" escrutados, el senador obtuvo el 57% de los votos contra el 42% de la ex primera dama.
La senadora Clinton, en tanto, no esperó a los resultados de anoche para anunciar un cambio que se daba por descontado desde hace días: el reemplazo de su jefa de campaña, Patti Solis, para darle vigor a su golpeada campaña electoral.
Ya tras la primera e inesperada debacle en Iowa, Solis estuvo cerca de caer pero la salvó la también sorprendente victoria en New Hampshire. Sin embargo, los resultados para Clinton continuaron muy por debajo de las expectativas -el plan era sellar la nominación el "supermartes" y quedaron a mitad de camino- y su salida era cuestión de tiempo.
Solis será reemplazada por otra colaboradora de muchos años de Hillary, Maggie Williams, pero el mensaje que dejó en evidencia su salida fue contundente. Obama los preocupa, no logran resolver el desafío que encarna y modificarán la estrategia adoptada hasta ahora.
Williams no tendrá tiempo, de todos modos, para poner en marcha cambios profundos antes de que se concrete la jornada electoral más relevante de esta semana. Irán a las urnas los estados de Maryland y Virginia y la capital del país, Washington DC. Si se cumple lo que anticipan las encuestas preliminares, que le dan una ventaja de 60 a 40%, Obama tendrá la oportunidad de superar a Clinton en el conteo de los delegados, que cada día cobra más relevancia. Estarán en juego 165.
De allí en más, los propios estrategas de Clinton anticipan que Obama ganaría las 10 elecciones previstas hasta el 4 de marzo, cuando esperan que la senadora por Nueva York recupere el terreno perdido en dos estados grandes, Texas y Ohio, más Vermont y Rhode Island. En total, 370 delegados.
"Aunque los próximos estados que llevarán a cabo contiendas internas este mes son más favorables para la campaña de Obama, seguiremos compitiendo en ellos y esperamos asegurarnos tantos delegados como podamos antes de llegar a Ohio, Texas y Pennsylvania (22 de abril)", dijo el vocero de Clinton, Phil Singer.
"UNIR A LOS REPUBLICANOS"
Distinto será el panorama entre los republicanos. John McCain, líder cómodo en las primarias con 723 delegados (necesita 1191 para la nominación) tras la salida de Mitt Romney, buscará extender la distancia con respecto a quien era el tercero en discordia, Mike Huckabee (217).
McCain ganó anteanoche en el estado de Washington, pero Huckabee le arrebató Louisiana y Kansas y se niega a darse por vencido, aun cuando las cuentas lo dejan muy mal parado. "No soy bueno en matemáticas, me gradué en milagros y todavía creo en ellos", replicó cuando le recordaron sus cuentas casi imposibles.
Pero más allá de su fe en los milagros, si algo reflejan sus victorias es que el núcleo más conservador y religioso del partido no termina de aceptar a McCain como su candidato formal, aun cuando definir rápidamente la nominación les aportaría al menos tres meses de ventaja frente a Clinton u Obama.
Ahora, no obstante, McCain confía en que el electorado de la capital y los dos estados aledaños le aporte el aura de inalcanzable que necesita para cerrar cuanto antes el fragor interno. "Será un proceso para tratar de unir al partido", reconoció.
Un "proceso" que algunos republicanos piensan que debería incluir la oferta a Huckabee para que sea su vicepresidente.
