El anuncio del ministro de Economía, Luis Caputo, sobre el fin del cepo cambiario y un nuevo préstamo por 20.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional generó un fuerte rechazo de la mayoría del arco opositor. La reacción no tardó en llegar y cruzó desde el kirchnerismo hasta la izquierda, con críticas al endeudamiento, advertencias sobre una devaluación encubierta y preocupación por el impacto sobre la inflación y el poder adquisitivo. El respaldo más enfático vino del expresidente Mauricio Macri, quien elogió la medida con entusiasmo.
«Es un gran día para la Argentina», afirmó Macri y agregó: «Es un paso adelante hacia la normalidad. Estoy muy contento, todos estábamos desesperados por sacarnoslo de encima. El cepo es un freno para el crecimiento y habrá una disrupción inicial, pero es un paso adelante». También defendió a Caputo y al titular del Banco Central: «Confío en él y en Santiago Bausili, son dos personas muy valiosas. Así que habrá que seguir acompañando».
Las palabras de Macri marcaron un contraste total con la mayoría de los referentes opositores, que alertaron por una posible aceleración de la inflación y un nuevo ciclo de endeudamiento perjudicial. Cristina Fernández de Kirchner, presidenta del PJ, apuntó contra los responsables económicos de los últimos años: “Acá las únicas bandas que hay son las de los ‘Caputo Boys’ que, en apenas 7 años, empomaron a los argentinos fugando millas y millas de millones de dólares”. También cuestionó el rol del FMI: “La otra banda es la del Fondo Monetario, que le pone los dólares a los gobiernos gorilas como el de Milei y el de Macri y se terminan pagando con la miseria y el hambre del pueblo argentino”.
Desde el Congreso, varios legisladores de Unión por la Patria se sumaron al repudio. Anabel Fernández Sagasti fue una de las primeras en reaccionar. “Es un muy mal dato”, dijo en relación al 3,7 por ciento de inflación de marzo. «Implica un segundo mes consecutivo con alza en los precios que repercuten en el bolsillo de la gente. Además, se confirma el endeudamiento con el FMI para levantar el cepo con una devaluación encubierta que podría acelerar el proceso inflacionario. Sí, otra vez Caputo».
Leopoldo Moreau utilizó la ironía para cuestionar las decisiones del Ejecutivo: “Hoy el gobierno de Milei está de festejo por un salto de la inflación y porque los argentinos nos endeudamos aún más en dólares”. También señaló que, si el dólar trepaba al techo de la banda cambiaria, la devaluación llegaría a un 30 por ciento. «Todo esto se irá a precios. Más inflación, más deuda, más caída de los salarios de los trabajadores y de los haberes de los jubilados. En síntesis, más recesión y más pobreza». Finalmente, exigió una investigación por los 400 millones de dólares que el Banco Central vendió antes del anuncio oficial.
En la misma línea, Nicolás Del Caño denunció el ajuste sobre los sectores populares. “Vendieron que con la motosierra se bajaba la inflación (¡subió a 3,7 en marzo!) y venían las inversiones: el golpe duro es en el empleo, las jubilaciones y los salarios, no en la casta”. Luego apuntó contra el nuevo endeudamiento: «Caputo dice que todo marcha bárbaro y que esta es una nueva fase del plan. ¿Pero entonces por qué van al FMI?». Para el diputado del FIT, el Gobierno buscará que el costo lo paguen “el pueblo trabajador con la devaluación que acaban de anunciar”.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof fue categórico. “Mientras se agrava la inflación y continúa cayendo el consumo, Milei celebra más deuda, ajuste y sumisión al FMI”. En su mensaje también acusó al Presidente de destruir salarios y jubilaciones, paralizar la obra pública y apropiarse de los recursos de las provincias. “Más deuda, desigualdad, ajuste y represión: la farsa y la tragedia se repiten, pero el futuro no es de Milei, el futuro es del pueblo”.
Desde Río Negro, el senador Martín Doñate señaló el golpe que sufrirá su provincia. “Las familias y empresas rionegrinas, desde hoy, son al menos un 30% más pobres”, alertó. También explicó que la deuda externa del Plan Castello volverá a ser impagable y que las regalías de gas y petróleo caerán en medio de una crisis global. “El comercio, la industria, las pymes, autónomos y prestadores de servicios enfrentan una parálisis económica que se profundizará sin pausa”.
Por su parte, Verónica Magario afirmó que “el préstamo con el FMI es una estafa al pueblo argentino”. En su visión, las medidas impulsadas por Milei están “destruyendo el aparato productivo” y “licuando el ingreso de trabajadores y jubilados”. En esa línea, Fernando Espinoza señaló que “otra vez se está promoviendo la Argentina de la especulación financiera en contra del país del trabajo y la producción”. Y concluyó: “Irresponsabilidad total”.
Desde la izquierda socialista, Mónica Fein advirtió sobre la fuga de capitales y el impacto social. «El fin del cepo y una nueva devaluación abrirán la puerta para que los de siempre vuelvan a fugar. Traerán más inflación, salarios licuados y una economía aún más frenada». En su mensaje pidió “otro rumbo: con el salario y la producción en el centro”.
Agustín Rossi, exjefe de Gabinete, repasó las consecuencias del ajuste: “Durante 15 meses ejecutando el plan de ajuste más brutal de la historia argentina que incluyó pérdida de puestos de trabajo y caída enorme del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones para tener un IPC del 3,7 por ciento con la canasta de alimentos subiendo un 6. Fracaso absoluto del plan criminal económico libertario”.
También recordó el antecedente de 2018 el diputado Itai Hagman. “Tenemos más inflación que en 2018, más vencimientos de deuda externa que en 2018, mayor riesgo país que en 2018, y una fuga contenida de 5 años. ¡¡PERO SEGURO AHORA SALGA BIEN PORQUE ESTÁN CAPUTO Y BAUSILLI!!”, ironizó.
En un clima de fuerte tensión política y económica, el Gobierno festejó una medida que la oposición comprometida al fracaso anterior. La historia vuelve a girar sobre una vieja pregunta: ¿quién pagará esta vez la cuenta?
